miércoles, 24 de octubre de 2007

Flashdance

"- Cuando entres tienes que poner la luz de la escalera, ésta puerta se abre así. Todavía tengo que arreglar el timbre para que se oiga arriba. Me he traído este Dvd de casa porque me sobraba, así podemos usar Cds para las clases, con sólo cambiar las clavijas amarillas ya tenemos música. Todavía falta por colgar un altavoz, irá justo allí-".



La sala es grande; buena iluminación, espacio para dejar las cosas, parquet en el suelo y un espejo que recorre una pared de punta a punta. Apenas osaba a mirarme aunque lo poco que he vísto me ha gustado. Con mucho miedo, pero me ha gustado. La peque disfrutaba del patinaje en el suelo mientras él intentaba hacer alguna postura de breakdance. He conocido a las chiquitas que cuidan del esplai diario, a un par de viejecitas encantadoras, a los "presis" de la organización. Estrenan cargo; ella, una marujilla de estas modernas, madurita marchosa en sus ratos libres, de las de "arreglá pero informal", baila sevillanas allí. "-Pero somos un grupo cerrado porque ya hay un nivel y no dejamos que se apunte nadie.-" Igual piensa que estoy interesada. Sé que, de entrada, le he caído mal, quiere que cambie el cartel que he hecho, se ve poco su nombre. Me explican, muy orgullosos, que son ellos los que han conseguido que les cedieran el local, que no lo usaba nadie y que era una lástima porque allí se podrían hacer muchas cosas para el barrio. "-Por éso pagamos tan poco; casi, casi es simbólico, sólo es para mantener el local. Tú tendrás tu llave y aunque no salga nada, puedes venir igualmente a tu hora y usar la sala para practicar si te apetece.-". "-Claro, para familiarizarme con ella y eso ¿no?-"le pregunto para seguir ganándome a la dama de hierro de la Junta de Vecinos. Mientras, pienso: ¿voy a tener una sala con un espejo enorme para mí solita una hora a la semana?
Todavía no sé de qué va esto porque no soy ninguna dotada, tan sólo sigo canalizando todo ese cariño que me sobra hacia la danza. Quizás haya llegado el momento de dejar de frenar el proyecto, un local de barrio para remontar una asociación algo oxidada, con vecinos dedicando su tiempo libre a montar fiestas y talleres, una sala que lleva muchos años en silencio, el cual espero romper en breve,ya sea con cabezas detrás de mi espalda o sin ellas.

(La primera vez que entré al gimnasio iba de visita. Me senté en una silla porque sólo quería mirar. Ellas llevaban meses aprendiendo. De fondo, "Amarain", la cual pasó a formar parte, inconscientemente, de la primera acústica de los de "Que corra el aire". Desde entonces, siempre me ha puesto de buen humor...)