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viernes, 9 de diciembre de 2011

If it makes you happy...it can't be that bad...

Sira Quiroga es mi Malena 2. Disfruto tanto de la historia, me veo tan reflejada en ella que la traslado y a veces me la llevo conmigo. Aún ando leyendo "El tiempo entre costuras" de María Dueñas pero en realidad no quiero que se acabe. Es raro, me da como fuerza leerla, interpretar todo tipo de papeles para salir de según qué situaciones y construir una nueva vida en lo que a relaciones y hábitos se refiere es algo que me engancha. Así que muchas veces me convierto en ella; respiro hondo y actúo.
Se me da bastante bien. No bajo la guardia y ahora acepto que tener frialdad no es malo, que éso es lo que llaman desapego pero cuando pasa lo contrario y sientes, y te vuelves a sentir tú, todo vuelve a ser muy especial a tu alrededor.

Mientras buscaba una canción movida para practicar el paso punta, vi que Eva se dejaba caer en la pared. Como siempre que pasaba, todas se irían hacia ella, se volvería a romper el ritmo de la clase, perderíamos cinco minutos hablando y recolocándonos hasta el próximo crujido del pie de Eva, o su mareo, o su migraña, o su mal estómago por haber tomado leche a esas horas, o porque se le resbala el pañuelo y pide ayuda. No me importa. Es su manera de vivir la danza; hay mucho bloqueo ahí y mucha autoestima por los suelos. Encuentro una canción, desde el suelo les digo que haremos el paso punta en el sitio, hacia delante y hacia atrás antes de girar y que lo haremos añadiendo brazos. La primera vez es un desastre, la segunda lo pillan, la tercera lo disfrutan.

Eva me dice que deja los brazos en la segunda; que no puede. En la tercera vuelve a dejarse caer en la pared y mientras vuelvo al suelo a buscar otro ritmo para poder añadirle círculos, Eva rompe a llorar y me mira diciendo que no, que no puede, que no le sale. Otra vez sus amigas se acercan a consolarla y ésta vez me uno al grupo, quizás para hacerla llorar más pero no pasa nada, porque llorar así, de esa manera limpia.
Lo único que pretendo es hacerla reaccionar; una mujer culta, con un trabajo que le gusta, adora la lectura, el buen cine, la buena música, tiene estilo, sabe vestirse, viaja, está puesta al día en informática, con un puntillo freaky que la sitúa en cualquier época tira todo por la borda ¿por qué? ¿tres michelines que poblan su torso? y que uno encima tiene nombre simpático y vida propia según ella?. Le digo con dulzura que cada uno tiene que sacarle un uso a practicar esta danza; quizás acercarnos a la cultura árabe y escuchar las canciones que salen de los coches del barrio con otros oídos ahora que sabían algunos pasos o quizás deporte, para aprender a disociar las partes del cuerpo con movimientos que no estamos acostumbrados a realizar pero sobretodo aquello pretendían ser dos horas en las que se desconectara del exterior por estar concentradas, no en los michelines que tengo sino en que tengo que hacer cuatro pasos y que si estiro el brazo derecho y me concentro en cuándo tengo que cambiar, tampoco notaré que el pañuelo no me ata porque tengo barriga. Que ése es el fin de las clases; ocupar nuestra mente en algo diferente durante dos horas "inútiles"si quieres, pero altamente beneficiosas para nuestra persona, porque salir de allí y no acordarte por unos minutos del día en el que estás no tiene precio. Hay un punto y aparte en la semana. 

No se enfada y el llanto no va a más, le pido disculpas por ser tan sincera. La aprecio y así se lo hago saber. Ahora espero que no esté dolida o enfadada por lo que le he dicho pero no tenía otra forma de decirle la verdad.

Es bonito vivir la danza así, como la vivo ahora. Ver lo que provoca en alguna que otra mujer es algo que me fascina. Hay una parte nuestra que normalmente tenemos muy olvidada y creo que descubrirla o rechazarla siempre provoca algo en ti. Me rodeo cada semana de: profesoras, fisios, administrativas, enfermeras, estudiantes, mujeres con intereses, ingeniosas con palabras y no vulgares con palabrotas, son respetuosas y escuchan. Y como yo he decidido que esta última aventura iba a ser a mi manera me llena mucho, porque ninguna va allí a lucirse y podemos hablar de ritmos, de interpretar instrumentos, de añadirle imaginación. Les enseño a bailar. Les explico el momento exacto de cambiar pero para que puedan bailar no para les salga perfecto. No sé cómo me verán pero sí que veo que algo en ellas ha despertado; explican en qué situaciones han practicado, en los bailes que han hecho delante de amigos, empiezan a traer ropa diferente, empiezo a ver más barrigas al aire y al final de la clase empiezan a intercambiarse los teléfonos.

Ahora quedan media hora antes y meriendan juntas, a veces me uno pero procuro llegar sola al local, para cambiarme tranquila, preparar la música y bailar para entrar en calor. La jefa del local me explicó cómo fumarme un cigarillo allí y que no oliera así que a veces lo he hecho y siempre pienso lo mismo: "- Mira donde estás. Te van a pagar por enseñar a bailar, por ¡bailar! Con lo que te ha gustado siempre hacerlo.-" Es divertido. Te hace pensar en por qué te toca ahora disfrutarlo. Estoy aprendiendo mucho con ellas, creo que son ellas las que me están formando a mí como profe, me mantengo distante en lo que amistad se refiere pero son momentos muy agradables.

Asistí a un evento social de empresa. Leí en internet que aún sociales, éstos eventos tienen carácter casi obligatorio así que sin pensármelo mucho me apunté. Y tal y como hubiera hecho Sira Quiroga, para la ocasión estrené un vestido de punto corto, color marrón, medias un par de tonos más claros y botas a juego con el color de la noche. Me he quedado sin mi perfume así que tuve que rebuscar en las muestras que te dan en las tiendas, con pánico de equivocarte y estar apestando toda la noche. Al final opté por Bulgari y me aseguré bien de que ponía "For women only" porque creo que no es la primera vez que he salido a la calle oliendo a hombre, colonialmente hablando. No dejé de hablar con mi parte de la mesa durante toda la cena, fuí encantadora, atenta y siempre tenía una semisonrisa en la cara. Después del café me despedí, les lanzé un beso a todos, deseándoles que acabaran de disfrutar de la noche y me largué con Rosa de copas, para hablar a gusto y libremente. Cerramos todos los bares de la zona y casi se nos hace de día en el coche hablando.

Este fin de semana debería acabar de leer el libro pero no sé si seguir alargando esta extraña conexión.




sábado, 5 de marzo de 2011

Sobre la melancolía...




"- !Háblame, háblame por favor!-"
"-Lo siento, nunca lo hago mientras trabajo...¿preparada? no te muevas ahora...-"
Sólo tengo segundos para hacer una única cosa; pensar en qué voy a hacer esas dos horas o prepararme para empezar con algo que me acompañará por el resto de los días. Lleno de simbología para mí y en un momento muy decisivo: a las puertas de los temidos cuarenta, los cuales no quiero cumplir. Así que opto por mirar el papel de film que recubre la camilla en la que apoyo mis brazos y me dedico a pensar, no en si duele a ratos, sino en si me decido a aceptar dar clases de danza a un grupo de cinco chicas en el gimnasio de una escuela.

Los puntos positivos es que me dan lo que pido y son más del rollo hippy, algunas con complejos ocultos. Quizás vuelvo a recuperar esa magia y puedo sacar cosas otra vez con ella. Pasaremos frío unos meses y no sé si puedo conseguir un equipo potente de música. Tengo unos altavoces de 60w y se los podría conectar al Ipod. Antes ponía velas y quemaba incienso durante el calentamiento, conectaba mucho con mi interior y conseguía cosas realmente bellas. Ahora estoy más preocupada en saber qué secuencia planea hacer la profesora para no chocarme con el resto del grupo girando mal.

Éso me lleva a pensar en la última oferta de mi profesora; cuándo se ha enterado de que vuelvo a abandonar la danza me ha buscado al chat y me ha dicho cosas; unas increíbles, como la de que me quería a mí junto a 7 chicas más para acompañarla en un número de percusión en directo junto a un gran maestro egipcio. Otras que siempre hago igual, que cree que no quiero destacar, que no tengo por qué salir al festival, que no abandone y me hace la oferta; darme clases particulares, cuando quiera y como quiera, trabajar lo que me interese, me las deja baratas y yo voy a cobrar casi tres veces más (las puedo cubrir sin tocar economía y hago ejercicio que es lo que siempre me digo cuando me encuentro cansada).

Pero es que en la escuela todo gira en torno al festival ahora; los dos últimos mails que he recibido son para pedir dinero porque viajan a Egipto a traer los trajes, envían las canciones para ir conociéndolas y se quejan si no vamos a clase porque descuadramos la coreografía. Yo tengo que bailar con un doble velo cuando apenas domino uno: no giro bien, me mareo y el velo se luce girando. No practico, ensayo y me siento "out" muy "out". No sé qué hacer ¿qué habrá detrás de esa oferta? ¿por qué me muestra tanta cercanía ahora que no quiero ir y le digo las razones de verdad?

Sin embargo me ha dicho algo que me ha gustado escuchar: dice que no entiende por qué no puede retener a una alumna que sabe que le encanta la danza, que le hace pensar que ella no lo hace bien, que aburre quizás, que le causa mucha inseguridad y le baja la autoestima. También se sincera y me dice que tengo que trabajar brazos, manos y equilibrio ¡cómo no! Me ha gustado más lo que ha dicho después: que tengo la ritmología y la técnica perfecta.

Sinceramente, yo creo que lo mío es el folclore; bastones, percusión, ritmos populares... En el clásico finjo y claro, no es creíble. Creo que se puede transmitir mejor el desamor que el amor. Funciona mejor, llega más rápido a la fibra. ¿y Susana? ha abierto un centro de yoga y me propone en un añito dar clases allí, ahora quiere intercambiarlas con lo suyo, dice que podemos hacer media hora yoga y luego yo le enseño danza... Humm, no me gusta hacer negocios con las amigas.
Buff!! Sólo ha pasado media hora y ya no sé qué más pensar así distraído. No puedo pensar en los peques porque lloro. No sé por qué pero ahora me pasa mucho: Les veo crecer y me apena. El otro día ella me dejaba helada en la revisión del pediatra porque  ya quería saber cuándo se convertiría en mujer y ahora que hay un bebé en la familia y me preguntan cosas de bebés me hacen revivir una época que recibo con melancolía. Es raro, las chicas de mi edad se estrenan como madres ahora y yo ando buscando sus manos al cruzar las calles porque ellos ya se quieren soltar. Sé que todo ésto pasará pero ahora es duro. Con lo callejera que yo era y lo que me saltaba las normas y mírame ahora: somos las peores.
."- Cómo lo llevas? Lo aguantas?...-"
"- Bueno, sí...pero tampoco quiero confiarme mucho y la verdad es que estoy pensando en otras cosas...-"
"- Muy bien...pues vamos para Bingo entonces...-"
Veo una burbujita en el plástico y me dedico a jugar con ella. Ya son las seis. Ilusa de mí pensaba que a esa hora estaría fuera.
Qué fea es esta sala. Casi no he mirado nada desde que he entrado. He venido con ésta cuatro veces y después de la tercera casi lo dejo. No captó lo que buscaba y me arrepentí. He venido hoy pero también he mirado los horarios del cine porque sino me convencía me iba al cine que está aquí al lado y ahora no sé cómo sentirme. Recuerdo las palabras de Raúl, mi primer novio que no amor: me llamaba "la niña pobrecilla". Lo hacía en torno de burla. Todas las cosas me afectaban según él; desde un perro abandonado al que le obligaba en llevarme en coche para llevarle comida hasta la pena que llegué a sentir por él por ser tan insulso y pelín prepotente. No me extraña que le dejara, le di una patada tal cual se la merecía pero ahora es diferente. A veces no controlo mi empatía...

Y yo que pensaba tirarme la tarde hablando con este buen hombre, preguntándole cosas para ir relajándome y hacer de ésto una experiencia resulta que me encuentro sin música, sin nada que leer o mirar aparte de un trozo de papel film que me tiene más que aburrida ya.
"- Bueno...pues a no ser que digas lo contrario....ésto ya está...¿Lo quieres ver? así que los coleccionas....-"
"-Desde los quince años....-"



martes, 16 de noviembre de 2010

The mummer's dance

Mi reencuentro con Quima, hacer una visita al local donde bailábamos, reencontrarnos con todas aquellas pomposas compañeras y pisar la sala donde empezó todo. Quima colocó a su hija en medio de la sala, bajó las luces y le puso música oriental. La pequeña empezó a moverse al son de la música pegando saltitos. Cuando nos cruzamos la mirada, volví a recordar la pasión que ella despertó en mí hacia la danza, me sonrió, tan dulce como siempre. "- Muy mal por dejarla...-" , esa fue su respuesta cuando le dije que había dejado de bailar.
El correo de Bego, preguntándome el horario para las clases; dice de tomar un café y cuando lo hacemos confiesa que conmigo la danza era más divertida, que no se sentía a gusto en el grupo. El año pasado no coincidimos en los días y las dos acabamos borrándonos. A mí me pasó igual, teníamos un bonita rutina en el trayecto de vuelta en el último bus de la noche y casi siempre nos ponían juntas en las secuencias de pareja. Noto que me habla dando por hecho que voy a empezar y no sé por qué le digo que para este curso necesito unas arañas para los pies porque no giro bien, me duelen al girar y nunca puedo acabar bien las vueltas. Quedamos en comprarlas juntas.
La llamada de la profe, explicándonos cosas y su invitación a ir a verlas un día. Lo hice y le confesé el por qué estaba tan desmotivada; el ambiente hacía que me cansara más de lo normal, que no compartía la danza como ellas; que querían dar un par de meneítos con las caderas y verse guapas con lo cual las interrupciones me mataban. Para mi sorpresa, descubrí que no era la única que se sentía así y que las más competitivas eran precisamente su cruz; una porque nunca conseguiría hacer un shimmy sin que pareciera que la estaban electrocutando y otra porque quería ser profe y a veces actuaba como si ya lo fuera; muy divas. "-¿En qué grupo me tendría que apuntar?-".
En el avanzado 2; me salta un nivel, dice que puedo hacerlo, que este curso quiere separación de niveles y va a marcar mucho de puerta hacia dentro. Y es verdad, lo hace; cuando alguna de las divas asoma la cabeza para probar nos hace trabajar lo más difícil. Hará un par de semanas, mi favorita vino a probar; le corregían brazos, mirada y le hacían repetir un paso alejada del grupo. La observaba discretamente, siempre me ha causado muy mal feeling su manera de mirar y siento curiosidad por saber el por qué. Apenas habló ni interrumpió, en los momentos de esperar turno se escapaba al vestuario y volvía completamente cambiada, cada vez más llamativa con sus modelos; bonitos, caros, demasiado elegantes para sudar. En ese momento, noté cómo mi interés hacia ella simplemente desapareció.
El cuerpo es muy desagradecido con ésto de la danza; se entumece, gana en rigidez y se vuelve perezoso, éso lo noto en el primer calentamiento y tampoco tengo el nivel, pero la profe me anima a que practique para ir mejorando; es un reto para mí; tener que practicar para poder llevar con más soltura esas clases; tener que desprenderme del ridículo y aprender a equivocarme en público cuando realizo secuencias en solitario, dejar ir mi imaginación al montar en clase una secuencia de 56 segundos y luego mostrarla en grupo, aprender a enlazarla y luego ver que una de las próximas coreografías que tu profe va a bailar en público llevará una secuencia de ocho de cada una de nosotras. Ahora se habla mucho de dónde está el público cuando bailamos; aprendemos a bailar en diagonal para poder desplazarte hacia el otro lado con otro paso, de cuando le miramos y cuando no, cuando sonreímos o cuando miramos hacia un lado a la par que giramos, de lo altos que tienen que estar los brazos para que el público vea el paso. Los brazos, son mi perdición; he aprendido cómo adornan los pasos, no a hacerlo pero sí verlo y supongo que ésto va así, no creo que haya un temario con principio y fin de posiciones de brazos, creo que se aprende con mirarlos; la gente está más pendiente de las caderas y sí, son espectaculares pero hay otra parte de ésa danza, en la que empiezo a entrar ahora en la que se aprende a transmitir, en la que si reconoces el ritmo y el tipo de danza te desenvolverás mejor, en los instrumentos que te dan pistas; un violín que predomina en un momento determinado se interpreta con ondulaciones, con ochos, con camellos. Si a éste le precede un sonido tintineante podrás hacer un shimmy, ¿un sonido más largo? pues con un círculo de cadera. En fin, me fascina ver cómo se puede interpretar una pieza clásica a la que no estás acostumbrada y sencillamente, la encuentro bella.
Tengo que practicar mi arabesque; cuando lo subo a punta parece ser que también lo hace mi cabeza y ésta debería permanecer inmóvil, la profe dice que necesito equilibrio aquí, que mi cabeza no obedece a mi cuerpo, no sabe estarse quieta. No sé por qué pero me hace gracia la comparación de este paso con mi persona; me veo así, pegando saltitos por la vida; intentando probar todo aquello que me gusta e intentando controlar la cabeza.
Creo que no es sólo eso lo que tengo que aprender a controlar allí, también tengo que hacerlo con mi carácter y aceptar a las que no me gustan para poder simplemente ignorarlas después, que lo que llamo sus carencias o su exceso de ego no sea negativo para mí, tengo que aprender a disfrutar estando con ellas. Éso implicaría tener el carácter dulce y divertido allí, la otra posición, la de "odiarlas" arruina mi tiempo. Sí, éso es lo que voy a intentar a hacer. Después, pienso trasladarlo al trabajo.
Luego dice mi madre que no sé aprovechar las cosas y que qué hago bailando...
(semanas para aprender un minuto y poco de éste clásico adaptado a nuestro nivel. Demasiado largo para todas pero bonita de interpretar)


lunes, 14 de septiembre de 2009

Rhythm is a dancer

Después de volver a coger y dejar la bolsa de danza unas cuatro veces; la quinta y la sexta ya han sido una, para venir del trabajo a casa, otra, para volver a aterrizar en el suelo de la habitación. Excusa física: estoy ovulando. No puedo estar dos horas seguidas bailando y dando vueltas. Dos horas, dos niveles, durante un trimestre, como siempre para ver cómo me siento y de paso, probar de puntillas dar un paso más porque todo sigue viniendo de cara en éste tema. Es sólo que yo aún sigo sin atreverme a mirarla de frente. Una noche de junio, al acabar la clase, la profe nos habló del nuevo curso. Cuando sólo quedábamos Bego y yo nos dijo que nos quería en el taller de coreografía que pensaba organizar. Dijo que la idea era sacar de ahí su compañía de danza en un futuro no muy lejano. Que ella era profesional y que todas las bailarinas profesionales tenían uno. A Bego le dijo que lo suyo era el clásico, que seguro que lo bordaba, a mí en cambio me otorgó el folclórico, más rollo popular y del pueblo. Bego es muy elegante bailando, pequeñita y precisa, a mí me cuesta ser dulce sin ponerme traviesa y adoro la percusión, pero de ahí a los bastones y panderetas...
Pasé unos días pensando, soñando despierta: me veía bailando coreografías preciosas y muy coordinadas con un precioso traje color burdeos (mi favorito para la decoración). Todo me salía bien y  aguantaba las lágrimas cuando acababa el baile. Me ví haciendo bolos, siempre a la sombra de la estrella por supuesto, pero brillando para mí, por todo lo que la danza ha traído a mi vida.
Sin embargo, antes de marchar, pregunté más acerca del tema; en qué me comprometía, el tema económico; si se iba a convertir en un trabajo por ejemplo ¿cobraríamos? ¿y los trajes? ¿a cargo de quién corría su confección?. También le pregunté si me veía y por qué había pensado en mí. Dijo que no todo el mundo estaría en ese grupo porque iba a ser muy exigente con las coreografías, que necesitaba gente con sentido del ritmo, que había muchas que estaban locas por la danza pero no servían. Me íba muy bien el horario y sentía curiosidad por el tema así que lo probé, lo estoy probando; el trimestre no acaba hasta noviembre así que tengo que/debería acudir a las clases de manera más regular, para seguir aprendiendo (me digo), para perfeccionar la expresión, seguir teniendo la cabeza tan sólo delante del espejo durante la clase, hablar de danza....en fin, todas esas pequeñas cosas que éste mundo siempre me ha dado.
Éste curso hago dos clases; en la primera aprendo técnica, cosas difíciles como el ocho cortado; es un golpe de cadera muy seco y espectacular de ver. No va de arriba a abajo sino de arriba al lado. Es difícil, sobretodo el lado izquierdo. A la clase acuden miembros de un grupo de danza oriental amateur muy activo. Tienen un blog y no se pierden ningún sarao. Creo que rondan mi edad y alguna la supera. Tienen soltura delante del público y memorizan rápido las secuencias pero para mí no tienen ritmo. Lo veo cuando la profe hace que nos sentemos y salgamos en grupos; veo como cuadran los pasos sin ir acompasadas por la melodía. Siempre he dicho que para que ésta música te guste tiene que ir acompañada de una buena interpretación, sino, toda te suena a la música que sale de los coches conducidos por marroquíes en el barrio. La segunda es la de coreografía; allí nos juntamos chicas de todos los niveles y estilos: las de tribal, alguna profe y nivel principiante. El primer día, al estar frente al espejo, nos miré; todas teníamos el pelo largo, éramos delgadas y quien más quien menos resultona. No éramos un grupo de baile, parecíamos un harén. "- Éste curso que nadie se corte el pelo-" nos dice la profe. Desde entonces, he ído a bailar siempre con una cola bien alta y no me he preocupado de quitarme el anillo o cambiarme los pendientes porque no pegan. Un día éramos tantas que no nos podíamos mover. Hacíamos secuencia nueva, con velo. La chica de atrás dijo que me copiaría a mí porque no veía a la profe. Al desplegar el velo nadie vio a nadie, yo no pude acabar mis tres vueltas sin chocarme con la pared y la pelmaza de mi lado no paraba de enrollar su velo con el mío dándome molestos golpecitos cada vez que girábamos. No le importó ni una sola vez no poder bailar a gusto. Yo sé que los brazos los colocaba al revés en un paso pero como ni la profe me veía no los cambiaba. Somos muchas y tenemos que bailar por turnos, así que cuando me siento las vuelvo a mirar y lo siento si sueno pedante pero, aparte de Bego y la profe no veo a nadie con ritmo. Siguen monísimas delante del espejo, super arregladas y felices de verse tan bonitas pero nadie se preocupa del ritmo, ni la profe creo. No he vísto el grupo que mencionó en junio; aquel de la exigencia y al que no dejaría entrar a cualquiera. Cuando tenemos que hacer algún movimiento pélvico brusco siempre salen las mismas bromas."-Hay que follar más chicas!!-" . Yo siempre pienso "-Mierda, calláos ya!!-". Como hago dos horas seguidas no estiro en la primera, así que salgo a la terraza con las demás. La semana pasada intenté hacer vida social allí: "- No sé tía, ya sé que llevamos poco, como cuatro meses pero el otro día me dijo que quería más espacio ¿tú qué harías? ¿Paso de él?-" Yo pienso..."-Jodeeer, ¿te explico mi vida en lo que a relaciones se refiere? No mil, dos mil vueltas te pego en hombres y relaciones-" . Circula por la escuela que es muy enamoradiza pero yo creo que vende sexo fácil y rápido. Lo dice su vestuario y su color de labios. ¿Y la danza? ¿a alguien le ha gustado el paso? pero se habla de la operación bikini del año que viene, como nos machacan tanto vamos a estar divinas en verano. Ese día tampoco hice estiramientos en la segunda clase y el cuerpo me dolió unos tres o cuatro días.
No soy pedante. No soy ninguna maravilla en la música pero sí que me jacto de saber lo que es el ritmo. Lo sé porque lo he mamado desde que tengo uso de razón, de manera espontánea. Jugaba a atravesar el dial y ver cuántas canciones de las que íban sonando conocía. Porque lo primero que hice al juntar algo de dinero con 16 años fue comprarme el mayor diccionario de Inglés que encontré (y aún conservo) para traducir las canciones de Madonna, Prince y Fleetwood Mac al español. A ésa edad también, siempre me hacía amiga o bien del dueño o del Dj de la discoteca y todo era para tener prioridad al pedir canciones. Hasta estrené mi copia de Like a Prayer de Madonna en una de ellas. Me subí al escenario mientras le daba las gracias al Dj. Amo la música, así que por narices sé algo del sentido del ritmo  y allí no lo veo. No voy a ser más crítica pero veo otras cosas. Alguna me cae mejor pero no congenio con nadie y la verdad es que me siento bastante sola. Al principio me enfadaba con el chico que me ronda por querer venir a buscarme. Quería volver tarde y sola en autobús para no tener que ponerme a hablar de cenas y cosas de pareja cuando la danza aún flotaba en mi cabeza pero no coincido con Bego este año así que la vuelta sólo era escuchando música.
Bien, llegados hasta este punto creo que decido que:
- No voy a ser bailarina. Sigo haciendo la danza para mí. No voy a presentarme a festivales ni voy a gastarme 120 euros en un traje que sólo voy a usar durante tres minutos mientras bailo, por mucho que expliquen que si guardas 10 euros al mes luego no te supone tanto gasto.
- Me doy cuenta de lo canalizado que tenía el amor con todas sus carencias a través de la danza y darme cuenta de ello hace que asomen lágrimas porque me veo fuerte, porque cuando pongo ganas, fuerza y voluntad llego lejos. Sigo sin querer bailar en público pero ha salido la oportunidad de trabajar, ya sea dando clases o acompañando a artistas de verdad. Desde mi punto de vista he llegado muy lejos. No sé, quizás la danza haya sido una ramificación más de la música o quizás se esté cerrando una etapa y ahora me toque vivirla de otra manera. Quizás no sea la danza lo único que se cierra, quizás sea el duelo, pero si hago caso del último consejo de la amiga/jefa, debería seguir lo que dicte mi corazón y éste me dice que disfrute del otoño rodeada de calor si es éso lo que ahora me apetece.
- Ah! También pienso cortarme el pelo.
Sigamos buscando respuestas...




viernes, 9 de noviembre de 2007

Más bonita que ninguna....

Me relajo...




Y para éso hago lentos círculos con mi cabeza. La subo en redondo para no marearme. Me voy a los hombros y los empiezo a rotar; hacia delante, hacia detrás, el derecho, el izquierdo y los dos a la vez. Un hombro que sube, seguido de un codo, una muñeca, unos nudillos y una mano que cae muerta, con la palma mirando hacia la pared. Éstos son los brazos de serpiente. Hay que practicarlos mucho hasta que se vean gráciles, capaces de amoldarse a la melodía más lenta. Cuando se domina el movimiento, son muy bonitos de ver.
La técnica...
Marco con mis pechos cuatro puntos en el infinito; derecho, delante, izquierdo y centro. Si éste último lo marcas más, el círculo se hace más obvio. Hasta que tu parte inferior se acostumbra a quedarse quieta, puedes colocar tus manos en las caderas frenándolas. Cuando tengo los cuatro puntos cierro los ojos e imagino que, en vez de pechos, ahora tengo un lápiz y con él dibujo un círculo en el suelo: círculo de pecho le llaman.
Mis caderas ahora, y le digo a la parte superior que ahora es ella la que se tiene que estar quieta. Cuatro puntos también. Aquí la sensación es la de estar dentro de un hula-hop y todas lo hemos probado. Para llegar a ella, lo mejor es pensar en una ola; balancearte de un lado a otro. De paso, pierdes pudor enseñándole la pelvis al espejo. Vuelvo a unir los puntos en círculos: 4 derecha y cuatro a la izquierda. Una vez dominado, aprendo a esconder una rodilla al marcar el cuarto para después parar en seco y obligar a mi cadera que mire al techo; marco el hip drop unas ocho veces, después lo uno. Para acabar, estiro el lado que trabajo.
En realidad todo lo que aprendes a aislar vuelve a su lugar de origen para volver a unirse, pero está bien que todo aprenda a moverse por sí solo de manera tan natural.
Siempre he dicho que cuando alguien descubre la magia de ésta danza sonríe; detrás mío Jennifer lo hace, Tamara sigue perdida y muy nerviosa, Laura, muy agarrotada y concentrada ella, lo hace dulcemente, Sonia sigue enfadada con su cuerpo y todo lo que le rodea pero llega un momento en el que se deja ir sin mirarse al espejo. Ruth se lleva deberes porque le han gustado mucho los círculos con la cadera. Mi peque se ha atado uno de mis tops con una pinza para que no le resbale y practica incansable a mi lado, pienso si recordará esta aventura cuando sea mayor, viendo a su madre en su primera clase como "profesora de "OJO!: Danza oriental". Dicen que esta semana tendré tres cabezas más detrás; Dolors, Montse y Esther.
Arranco la aventura rodeada de mucho cariño, dure lo que dure, salga como salga, he decidido probarlo, con mucho miedo, mucha ilusión y cruzando los dedos de que, si sale bien no me agote, porque la decisión me deja, prácticamente, sin huecos libres para la vida social. Vamos a ser my hobby y yo este Invierno. "-Tú piensa que sabes más que nosotras y nos va a enseñar lo que sabes-"me dijo Sonia al confesarle mi miedo al teléfono y la verdad es que así fue como lo viví, me sentí muy bien (aunque con muchas ganas de acabar).

Desde el punto místico, ésto es el final, lo sé. La danza ha sido para mí un bálsamo cicatrizante porque yo andaba muy herida. No ha hecho otra cosa que ir curándome: de mis hombres, de mis miedos, de mi niña interior, de la mujer adulta "a ratos" que quiero ser, de la madre atípica (y perfectamente aceptable) que ya soy. Me siento bonita por dentro, cada vez más y creo que ya empieza a percibirse por fuera...

lunes, 8 de octubre de 2007

Un paso adelante...

Un resultado.- Este curso ya son dos las clases que he perdido en la danza, las dos por no encontrarme bien físicamente. Demasiadas clases para el mismo mes. Segundo curso de danza, seis talleres a mis espaldas o ¿debería decir a mi pelvis? y muchas horas bailando en casa. Estaba algo oxidada, hemos cambiado temporalmente de profesora y vuelvo a sentirme una patosa con los pasos nuevos. Muy difícil, aparte de ir perfeccionando los pasos ya aprendidos, aprendemos nuevos y combinaciones imposibles: ¿un cuarto de infinito cortándolo con el lado izquierdo haciendo shimmy? Claro que también puedes meterle un camello de pelvis para darle más movimiento. Al parecer, lo ha hecho famoso Munique Neith, aunque no es de ella, es de una brasileña.
En realidad, creo que la profe quería vacilarnos un poco. Es tan diferente a Quima, no es tan hippy ni tan sensual pero es bonita, de esas chicas que brillan. Rubia, de melena larga, con un cuerpo muy bonito, sin redondeces. Se gusta y es muy simpática. Muy coqueta, con lo cual el otro sector de la clase está encantado. A mí me está costando un poco cogerle el truco, Quima viene del yoga y esta de ballet, con lo cual su porte es más elegante. Aprenderé mucho con ella, sobretodo porque le encanta la percusión y machaca los pasos. Ayer hizo un intensivo de danza africana y hoy ya lo ha puesto en práctica con nosotras.
"-De momento sólo le ha salido a ella ¿Cómo te llamas?-"pregunta.
"-Ha sido de chiripa-"le digo.
Es verdad, pero también sé que empiezo a entender el cuarto paso del africano, el que hace que de verdad se vea la rotación. Lo digo con ilusión, porque he vuelto a tener ganas de seguir intensamente por este mundo. Soy impaciente, necesito ver resultados, por pequeños que sean para no cansarme/desilusionarme y centrar mi pasión en otra cosa. Me pasa igual con los hombres...

Una frase.- "Un guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra satisfacción en lo que hace". (El Guerrero Pacífico). Ésa frase, a finales de agosto, hizo que tomara la decisión sobre dar alguna clase de danza a nivel básico, en plan seguir practicando lo que aprendí.
Dije que no a la primera oferta; un sitio donde pagaban bien por una hora. Tenía la mejor sala para practicar, muy pija, el mejor equipo, de luz tenue y un pequeño escenario para la profesora situado estratégicamente para que todas te vieran. Todo ésto se llenaba de unas 15 mujeres, muy del centro de la ciudad o de las afueras de ella, gente muy chic. Otras cuantas eran de esas que se han quedado a medio crecimiento de lo machacadas que están de practicar todos los deportes que existen en el mundo, entre ellos, la danza. Quima me presentó como una amiga que estaba de visita. La idea era que yo viera el grupo y opinara. No tuve nada de feeling, no había allí ninguna mujer con la que yo pudiera disfrutar practicando. Todas venían de aerobic, se colocaban cualquier cosa a la cadera y después salían pitando para Tai Chi. No iba a disfrutar allí, me faltaba esa conexión. Éso, y que me cuesta ser simpática con gente que no me acaba de entrar.
La segunda oferta era genial y perfecta para mí: un centro cívico con un grupo de chicas jóvenes y alguna señora mayor muy divertida, sueldo normal y cerca de casa. Justo lo que necesito para estrenarme (si es que lo hago algún día) ¿la única pega? el horario. Incompatible del todo. Con la tercera ya no me he atrevido: un centro de Yoga. Conocí a la dueña en un taller y ha cumplido su promesa de darme alguna clase, para principiantes también y gente maja pero tenía que dejar mis propias clases. Además, apuntarme en otro sitio para yo seguir aprendiendo y saltar de nivel incluso. Se perfila una cuarta en el horizonte y la espero como a las demás, muy tranquila.

Una vida.- Esta noche, al entrar en el gimnasio, algunas me han besado y yo he besado a alguna de ellas también. Creo que la alegría de volver a estar al completo era mutua. Tres veces me han comentado que han estado haciendo percusión y que se han acordado de mí. Yo no he hecho más que confirmar que he tomado la decisión correcta. Claro que algo de pasta extra me vendría de coña, de aquí nada el banco va a tenerme pillada para el resto de mi vida pero ésto es un hobby, es lo único que hago sólo para mí y es algo que me ha ido ayudando mucho este tiempo. Yo sé que ahora no necesito caricias vacías, de esas que sólo acarician un físico que me basto yo sola para eso. Quizás nadie sepa nunca usar mi cuerpo como la danza lo hace, ni nada logrará penetrarme tanto como puede hacerlo una canción en el momento adecuado.

Así que como "Progreso Adecuadamente" paso a segundo curso, con carpeta nueva y todo en forma de falda preciosa negra y chal más bonito todavía. Aún me falta el velo, éste año lo tocaremos también, mi única duda es si rojo o negro...

jueves, 12 de julio de 2007

Callejeando....

“-¡Me encanta ver lo ilusionada que estás, me siento orgullosa de haberte traído aquí!”

“-¿A que sí? ¿A que cuesta poco hacerme feliz?-”
Mi primer espectáculo en vivo y en directo de danza oriental. Cinco palmos me separaban de ella, de hecho, casi me da con todo el velo en la cara. Poco más de quince minutos de baile pero suficientes para reconocer muchos de los pasos y sorprenderme de lo mucho que hemos aprendido las dos en nuestro primer curso de danza oriental que hoy despedimos con nuestra cena particular, pasando del resto de la clase. Nos quedamos con un par de pasos para practicar y la boca abierta porque no entendemos de dónde leches sale ese shimmy que hace que la barriga le tiemble así, ¿de cintura? ¿de cadera? ¿qué coño es eso? !!Las rodillas!!
Nos hemos arreglado mucho las dos; yo he estrenado mi vestido verde botella y la mística me ha cosido el escote refunfuñando porque ella lo llevaría tal cual. Ahora me duelen mucho los pies y me he vuelto a quedar atrapada en casi todos los baldosines del Born, me he tragado un escaparate de ésos tan modernos que parecen estar más lejos de lo que en realidad están y nos hemos reído mucho, sobretodo porque he agarrado a Andrea para salir corriendo de la escena, con lo mona que iba y con ¿un chichón? He tomado mi primer y mejor piña colada de la zona; tres viajes he dado a la barra para pedirle hielo al chico, me moría de calor. A mi lado, un cubano marcándose un bailecito con su recién estrenada novia rubia y patosa, ella flipando con el pedazo de tío que llevaba de adorno. He confundido dos taburetes de bar apilados de manera original por una escultura moderna, he disfrutado mucho viendo cómo Andrea me enseñaba su barrio favorito, perdiéndonos por callejuelas para encontrar los mejores restaurantes y leer los menús en la puerta, he encontrado algún barrio de los del libro "La Catedral del Mar", entonces he pensado mucho en ti, porque tú me díste un paseo muy parecido por Gràcia hará unos once meses ya, allí fue "La Plaça del Diamant" y mi primer mojito en el lugar más emblemático del lugar, el cual no me gustó, todo hay que decirlo. Comimos en un sirio y vimos C.R.A.Z.Y. la cual te encantó a pesar de no dejar de chincharme con la peli que había elegido.
Aparto pensamientos y le digo a Andrea de brindar; por obtener ambas buenos resultados médicos en unas semanas y por un buen verano. También es mi primer brindis como mujer divorciada, ésa palabra me hace sentir vieja. Creo que me quedaré con soltera, con hijos y un padre pero soltera. Lo de sin compromiso no la acompañará, yo siempre tengo un compromiso, empezando por mí misma ¿no?

lunes, 6 de noviembre de 2006

Damn U



Hoy salía tan cansada de trabajar que  las ganas de dar una vuelta por el centro se han esfumado pero no las de tomar un café. Ya hace frío y me apetece a todas horas. En el bar de las mañanas, así de paso le pagaba el de las ocho (me olvidé el dinero). Nadie en el bar, muy diferente al bullicio de las mañanas. Tito más charlatán, aunque le digo que no se canse, que no me entero de lo que me dice. Argentino con vocabulario ininteligible para el resto de los humanos y muy divertido. En la barra pequeña, una compañera mía, con su lingotazo de las seis. De mí nunca se esconde, y le tengo mucho cariño. No en vano me conoce desde los siete añitos y me inició en el mundo de la lectura. Me siento con ella y estoy tentada de cambiar el cortado por un carajillo de Bayleys, como en esas series, cuando los trabajadores se encuentran en el bar después de un día difícil de trabajo, alicaídos y con sonrisa triste. Paso una hora con ella. Tiene la misma edad que mi madre y a veces la trato igual. Sé que está nerviosa por un trabajo nuevo que se nos viene encima pero yo he decidido ayudarla en todo lo que pueda, no se lo he dicho pero creo que sabe que lo haré. No es sólo el trabajo, hay más como siempre, pero no hace falta entrar en detalles, nos entendemos bastante bien, cada una en su generación. Me habla de la independencia, de la necesidad que tiene muchas veces de aislarse y estar sola. Yo le digo que me he vuelto muy exigente y que mis mejores momentos siguen siendo cuando veo dormir a mis peques, que a veces me meto entre ellos aún sabiendo que no dormiré nada esa noche, sólo para sentirles. "-Bueno, eso y un buen orgasmo claro"-le digo bajando la voz no sea que al argentino le de por hacer uno de sus chistes machistas. Dejamos el bar riendo, me he reprimido darle un abrazo y un par de besos.

Procesar, procesar...pues no puedo. Su llamada me ha inspirado rabia, y ya sabemos lo poco que me gusta, así que me voy a bailar la danza oriental, ya domino el maldito péndulo, de hecho, no hay manera de que no me salga cuando bailo. Ahora practico eso de separar las partes de tu cuerpo, lo de mover sólo una y añadir el resto poco a poco ¡qué casualidad! como hago en el día a día; cabeza, tronco (por donde también cae el corazón, pelvis y piernas). Ha sido la mejor elección del otoño, bueno, eso, unos manolos negros que me he comprado tiradísimos de precio y un buen orgasmo claro!! 


domingo, 8 de octubre de 2006

Untitled



El primer fin de semana de octubre está siendo muy intenso para mí. Todos mis planes no incluían compañía de ningún tipo aparte de la mía, por eso viernes noche no quise salir, quería descansar y estar sola. No pude ver “Un día de violencia” por lo mismo del título, no me apetecía que la violencia fuera la última cosa que quedara en mi subconsciente antes de ir a dormir. Últimamente tengo mucho miedo por las noches, lo que contribuye a mi insomnio. A esas horas no tengo voluntad y me dejo llevar por casi lo que sea, así que algunas noches me dejo llevar por él, por el miedo y, la mayoría de veces, me puede.

También decliné la barbacoa del sábado y volver a salir por la noche. Estoy cansada de hacer siempre lo mismo, con la misma gente. Como muchos de nosotros empieza una colección en setiembre, yo necesito cambiar de aires, aunque sea de manera temporal. De ahí la danza oriental, me tiene muy ocupada intentando aprenderla.

Dos veces había leído lo de la exposición Bamako’05 en el CCCB y pintaba bueno, así que en cuanto vi que la Soledad estaba aparcando en la calle y la Melancolía había venido en moto, me escapé de casa, a viajar; bus, tren, metro y África contemporánea. Me gustó, disfruté y decidí que iba a hacer esto muy a menudo este invierno. Mi idea no era visitar la de Chernóbil, pero entraba en la entrada así que decidí dar una vuelta rápida. Sin embargo, ahí me quedé más tiempo, sobretodo en la sección de dibujos de los niños, viendo como reflejaban sus miedos a lo pasado y lo feo que veían el suceso, y en la de la gente que decidió volver a sus casas aún sabiendo que compraban un billete sin retorno a la muerte. Creo que yo hubiera hecho lo mismo, pensé. Es muy triste tener que renunciar a toda tu vida por algo así.

Al paseo de más tarde, se me unió la amiga mística. Buscamos un par de tiendas de ropa oriental. No es que vaya a invertir ahora dinero en esa ropa pero la verdad es que necesito algo que se mueva más al compás de la música, así parecerá que hago algo más de lo que en realidad sé. Olvidé decir que me acoplo a un grupo que lleva cinco meses aprendiéndolo así que esto, añadido a mi perfeccionismo, hace que me cuando la profe diga “ahora el péndulo”, yo mire el reloj de la pared pero vamos, que ganas le sigo poniendo . Ya hacía mucho tiempo que no tenía agujetas en las caderas (aunque la razón sea algo distinta). Sigo sin ganas de sucedáneos y bajos en cafeína. Cansada, sigo cansada.

Le propuse ir al cine si nuestros pies aguantaban unas horas más, a ver “Las partículas elementales”. Me da rabia, porque no he tenido oportunidad de leer el libro, pero creo que con lo compleja que es su lectura, me ayudará el haber visto la película. Es dura. Salí del cine creyendo que es verdad, que en algún lugar hay alguien a medida para nosotros, sino al 100%, alguien con el que puedas compartir algo importante o alguien que haga un esfuerzo por conocerte un poco mejor, alguien que venga con algo de lo que tú careces.

Conocí a un granadino de lo más simpaticote, que acaba de quedarse con uno de los bares más antiguos de mi ciudad. Dice que va a poner tapas andaluzas. Yo le explico que he pasado unos días en Almería. Más tarde, la mística me invita a una conversación sobre nosotras. Según ella, hay muchas cosas que yo hago que ella no las haría nunca, por ¿pudor? ¿timidez?. Le pido un ejemplo y me da ése mismo; hablar con desconocidos, ya sea hombre o mujer, sacar una conversación de donde sea. Tiene una explicación, me molestan los silencios, no los que has buscado para disfrutar sino esos en los que no hay nada qué decir. Si  puedo, siempre los rompo.

Me metía en la cama pronto para ser sábado pero tan cansada y contenta de que todo me hubiera salido bien, que no tuve miedo y tampoco soñé, así que he dormido hasta que mi cuerpo ha dicho basta, a eso de las diez y pico. Las dos únicas llamadas del día han sido malas noticias.

He seguido con mi rutina. Con los grupos que más me han llamado la atención últimamente en el Ipod, y lo he puesto a todo volumen mientras limpiaba encantándome con chorraditas también. Cuando han llegado los peques, sonaba Editors, y a ellos también les gusta, así que tan solo he bajado el volumen, Editors ha seguido sonando el resto de la tarde...

"Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes". (Lao-Tsé)

jueves, 28 de septiembre de 2006

Belly Dancing



Probar con los infinitos, marcando el paso primero en cuatro movimientos, con la pelvis relajada, si lo estás haciendo bien, no deberías sentir dolor en la espalda. El círculo grande se hace con las piernas más abiertas, para el pequeño, las ponemos en paralelo y sólo movemos la parte de abajo de la barriga, en horizontal, que no te salga sambero. Son movimientos contenidos que se deslizan suavemente para acabar marcados por un rápido movimiento de cadera.

Los brazos abiertos pero relajados, sin marcar tampoco, los movimientos tienen que ser delicados. Una vez lo tienes haz que tus manos parezcan serpientes, con sólo dos  o tres dedos. Cuenta cuatro y párate, el siguiente paso lo marcará el péndulo, delante y detrás, sin dejar de marcar con la cadera el final. Aquí simula que te desprendes de la camiseta y al bajar hazlo perfilándote la cara lateralmente, para bajar hacia el tronco, descansar en las caderas y volver a juntar tus manos en la zona pélvica. Repite movimiento unas cuatro veces, después gira con pasitos, si puede ser, que un pie no quede demasiado alejado del otro, estira un brazo, con el otro simula que tocas dulcemente  la cabeza ladeada de manera que acompañe al giro que realizas.

Para practicarla, decide poner otra canción más lenta. Ya la había escuchado mientras ella buscaba canciones. Tres son las veces que he escuchado Aisha hoy, con voz de Cheb Khaled. Al acabar la clase no he podido evitar dirigirme a ella "-Has puesto Aisha, ¿sabes que esa canción me encanta, es muy especial para mí?-". 

Vengo de mi segunda clase de la danza del vientre, la semana pasada las agujetas me duraron tres días. Me doy cuenta de lo perfeccionista que soy, me desespera el que algo me salga mal y entonces me sale peor. Creo que esos pasitos hacia el lado no van a salirme nunca...