viernes, 11 de febrero de 2005

La mujer que se golpeaba con las puertas...




Recuerdo la primera vez que ví el libro. A mí siempre me ha gustado Roddy Doyle; tiene en su haber libros que luego han resultado en películas muy divertidas  y que forman parte de mi videoteca particular como pueden ser The Commitments o The Van. 


Pero cuando sacó éste, en parte me ofendió, porque consideré que se estaba metiendo en territorio ajeno, ¿Cómo podía explicar un hombre lo que una mujer sentía cuando la maltrataban? ¿Con qué derecho se hacía cargo de esos sentimientos? Decidí leer el libro y ver qué tal: la historia explica el por qué una mujer sigue enamorada de su maltratador. Hoy en día, ya sé que el tema no es nada nuevo, pero por aquel entonces, todavía no ocupaba tanto titulares diarios.


El caso es que, insconscientemente, leía el libro esperando la escena del maltrato, sin poder dejar de juzgar al autor por ser hombre. Pero he de admitir que la historia me sobrecogió. Ya hacia el final, cuando creía que no era para tanto, la "deseada" escena llegó...y con sólo media página me destrozó anímicamente...no necesitó más que unas líneas para describrir el horror...


Hoy, he vísto a esa mujer. Quiere que le diga a su hija que está bien. Al parecer, lavándose el pelo, le ha salido un morado en el párpado... ¿Qué cosa más rara verdad? no ha ido al médico, ha ido a la farmacia. Allí tampoco se explican el motivo del morado. Pero que no era nada, que su hija  había salido de casa preocupada y que la calmara. Es raro, porque no hace ni dos meses el morado lo tenía en el otro ojo, pero ése fue de un golpe que el pequeño le dio sin querer...tampoco fue al médico, porque ya está acostumbrada a que le pasen esas cosas.

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Africa | 11 febrero 2005 | 







miércoles, 26 de enero de 2005

Para no olvidar 5. El curry.


Otra de mis visitas más esperadas: el restaurante indio, ¡un curry de verdad! Decidimos probar tres nuevos currys; el mío como siempre nada picante y sin cordero, samosas, mango chutney, nan bread... Todo delicioso. Miramos a la niña del restaurante y la envidiamos porque cada noche come esa comida aunque también reconocemos que todas las noches tiene que hartar un poco, como a nosotros la sopa o la leche con galletas de nuestras madres.

Procuramos no pasarnos con la comida porque al día siguiente nos espera otra excursión y los currys son asesinos en el estómago, sobretodo los picantes.
El camarero nos pregunta de donde somos: "- De Barcelona -" le decimos- y nos dice que nuestro idioma suena muy bonito, que le gusta, ¿será verdad?? o ¿está tratando de ser amable? Bueno, nosotros a comer que es a lo que hemos venido, pero lo de no pasarnos queda en el olvido ¡Imposible! Los chicos rebañan su plato mientras yo empiezo a desabrocharme el primer botón del pantalón y me pido la segunda coca cola ¡Qué horror! ya verás mañana...

Volvemos pronto a casa, ellos a jugar otra vez, yo me acuesto escuchando Norah Jones para ir cogiendo el sueño.

Domingo y último día: visita cultural, al museo, al Modern Tate, al lado del Támesis. Una maravilla de nuevo. Me enamoro de un cuadro, su título: "No woman no cry" como la canción de Bob Marley. Bajo a la tienda y me compro la lámina. Éstas cosas de decorar siempre pasan así. De repente me enamoro de algo y pasa a ocupar un espacio en mi casa o en mi vida: el cuadro y su historia ya forman parte de la mía. Su autor lo pintó en memoria de un adolescente que murio apaleado por una banda en la calle no hace mucho tiempo. Está sostenido por dos piedras donde se puede leer No Woman No Cry y en las lágrimas de la mujer puedes ver la cara del chico. Aunque la historia es triste el cuadro es bello, sobretodo al natural. Ahora es lo último que miro cada noche al acostarme.

Y poco a poco nos vamos desinflando... Sabemos que se acaba, estamos contentos y cansados. No hemos parado y hemos estado siempre juntos. Ha servido para conocernos un poco más los tres, algo nos ha unido en este viaje... Pedro y yo porque queremos mucho a Jordi como amigo, era nuestro amigo común y a partir de ahora creo que también nosotros lo somos, hemos estado desde el principio muy a gusto, yo, por ser la chica, me he dejado mimar. Ha sido tan intenso que el Lunes les envié un mensaje a los dos porque les echaba de menos. El año que viene lo volveremos a repetir, espero que sea igual o mejor que éste.

Puede que ellos tengan una ligera idea pero éste viaje ha sido para mí más que eso. Aunque ya sabía la respuesta aquí, he confirmado qué es lo que echo de menos en esta vida y a quienes quiero de verdad, a quien siento parte de mí. Vuelvo con más compañía de lo que ellos creen...

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Africa | 26 enero 2005 |