miércoles, 21 de marzo de 2012

De dónde eran? Eran de aquí?

El barrio es según como lo veas ese día: según la música que vayas escuchando o la canción que hayas buscado para caminar por sus calles. Cristina dijo que debería cambiar mi rutina cuando voy a los sitios, que tenía que romper muchas costumbres: como aquella historia en la que un hombre siempre acaba cayendo en el mismo hoyo de la misma calle y esquivarlo, se convierte en su tarea diaria: lo bordea, lo salta, lo intenta cruzar alargando más la pierna...siempre se caía, hasta que un día descubrió que existía "otro lado de la acera", el cual tomó, llegó al mismo lugar y nunca más volvió a caerse

Me encantó la historia y, por circunstancias de la vida, hice el enorme gesto de cambiar de centro de estética, para darle más glamour a lo que ha sido la esteticista de toda la vida. Pensé que me daría un poco de paz el ser una total desconocida. A la tercera visita ya sabía para qué servían todos y cada uno de los aparatos que allí tenía, sabía de su novio, viví la muerte de su perrita y ahora, en abril, la dueña va a hacerse el que será su sexto tatuaje en un centro que le he pasado. Me cuesta romper con la cotidianidad.

El puente es zona de nadie, ni de un barrio ni del otro, así que nadie lo cuida. A un lado es muy frecuente ver coches robados y con los cristales rotos. El año pasado, había un hombre viviendo en uno de ellos. Lo descubrí una mañana en la que hacía mucho frío; me sorprendieron los cristales ahumados en un coche en el que parecía no haber nadie. Me asusté, más que por el individuo, por la situación en la que vi que vivía. 
Cuando se lo llevaron quedó su coche y a medida que pasaban los días, las piezas iban desapareciendo.  Cada mañana descubrías algo nuevo; las mantas que usaba, comida, etc. Una mañana lo encontré quemado pero aún así, tardaron muchos días más en retirarlo del todo.

Sin embargo al otro lado es diferente, todo cambia de color y como digo, siempre según la canción que escuches.

Muchas veces pienso que voy a llevar la cámara en el bolso para echar fotos: de patios de luces con ropa amontonada, puffs, de cristales rotos en portales, con puntas afiladas que nadie se molesta en quitar y que tardan semanas y semanas en cambiar. En la cantidad de coches con la etiqueta amarilla de abandonados que nadie retira y en la maldita zona azul que han acabado instalándonos. 
Es divertido ver el balcón del facha del barrio; se ha atrevido a colgar una bandera de la falange española en su ventana. Antes era capellán, un capellán borrachín y ahora discute divertido con los polis en el bar sobre política. 

Los polis: ¡Ahhh!  los polis del barrio. Les han rotado, se enquistaron mucho y pululan por otras zonas. A veces se dejan caer y te siguen cediendo el paso Un día, el que insistía en demostrarme que eran buena gente, el nº 356, me soltó una frase al quedarme a su altura en el paso. Iba con los niños y la entendí perfectamente pero me hice la despistada y le solté un "-¿Perdona? no te he escuchado-" Ayyyy... ¡Qué bien sienta ser frivolona a la par que inocente de vez en cuando! Le dejamos algo sonrojado, con el peque aún mirándole el uniforme y ella riéndose porque le digo que he ligado :-)

Este verano pasado mataron a una mujer en la calle donde prácticamente vivo del montón de horas que paso en ella. No fue pasional ni de ajuste de cuentas como los que se contabilizan en las noticias: fue entre vecinos. No tengo que decir lo horroroso que fue... Por suerte aquel día trabajaba fuera y no me enteré hasta veinticuatro horas más tarde
Era una mujer de unos sesenta años que venía a traerle la comida a su madre tal y como los periodistas de la tele iban recitando cada pocas horas. Recuerdo mirarles desde una terraza antes de entrar en escena; me daba la sensación de que miraban interesados todo lo que allí sucedía. Para más inri recuerdo ver una ambulancia parar en la esquina, a una mujer en el suelo completamente borracha y a todo el mundo intentando meterla a la fuerza en el vehículo "- Qué ironía-" pensé "-cualquiera dice ahora que el barrio tiene mala prensa injustamente-". 
En fin, aquella mujer era Susana; la madre de Aïna y Sandra, unas amigas de la infancia y del colegio, De esas con las que has vivido la adolescencia, las pandillas y los primeros (des)amores. En esa época y a esas edades también pasas tiempo con sus padres así que les conoces. Mi primer concierto se lo debo a Susana; llevó a su hija a ver a Eros Ramazzotti y me llevaron con ellas. No me gustaba nada el concierto pero el estar allí, viajar en metro con ellas entre miles de adolescentes siendo tan joven fue algo especial. Fue un shock para todos. No hacía ni dos semanas que se había sentado a mi lado en un banco de la calle para chafardear un poco sobre la vida.

Sigamos: a veces alguien me pide si puedo llamar a la policía; una semana me deprimí mucho allí. Lunes llamé porque habían visto saltar a gente por los balcones y entrar a casas abiertas, me asomé un poco para ver el piso y ví cortinas moverse. Martes a la de la tienda de enfrente la empujan con un cuchillo hasta el lavabo para quitarle el bolso, llego cuando la sacan en la camilla. Miércoles me la encuentro y me explica la historia: es la heroína de la calle. A mí ella no me acaba de gustar; una vez la ví salir detrás de un chaval porque le había robado caramelos y le empezó a dar golpes. Intervino gente y la cosa no fue a más pero a mí me dejó muy mal sabor de boca, tanto, que le hice campaña y casi nadie de nosotras le fue a comprar en unos meses. Fue muy cruel. 
Jueves pude ponerle nombre al montón de policías que vi en la esquina de los pasajes. Al parecer habían localizado a un par de ésos que están en busca y captura por el juez por tema droga. Todo se llena de abejitas amarillas y  motos blanquiazules en un instante. Te cortan la calle,el bus se encalla y te cabreas por todo porque el trayecto se triplica en lo que a tiempo se refiere.

Cuando veo al hombre mayor de la bolsa blanca me acuerdo del "chico que anda solo" como al parecer bautizaron a aquel chico africano de casi dos metros que andaba siempre por las mismas calles; arriba y abajo, sin hablar con nadie. Con el paso de los días todo el mundo hablaba de él y escuchabas todo tipo de historias, que si estaba loco, que no tenía casa ni trabajo y que le habían abandonado. Le ofrecían ropa, comida, la policía lo despertaba si lo encontraba dormido en el banco. Nada le inmutaba, pacífico, a veces aceptaba fruta. No entiendo como a pesar de los avisos y de la movilización de la gente no hacían nada. Poco a poco se fue adelgazando, empezó a hacérselo todo encima y dicen que enfermó. Le pusieron un final más o menos feliz; que habían podido solucionar el tema de sus papeles y que estaba en algo así como en un refugio. Bueno, los hay que en vez de deambular, les da por vivir en su coche.

La gitana rubia, que sale despeinada, en pijama y zapatillas a llevar al niño al colegio. Tiene dos hijos y juraría que al segundo no lo tiene escolarizado, los veo a todas horas juntos.

Aún así, me gusta pasear por allí, estoy muy hecha a su vida, es sólo que a veces consigo verlo desde fuera y es feo. Sí, te saltan niños por todas partes y algún que otro aterriza en tu coche pero yo por ejemplo, reconozco mi infancia en ellos, no la que hay ahora, la que yo viví. La de jugar sin presiones, la de pelear, la de caerte, ir en bici a todas partes.

A veces hago la prueba; dejé al peque estar solo en la plaza media hora, era como un premio al acabar la semana. Poco a poco tengo que ir dándole alas a éste también así que los dos ganamos; él aprende límites, juega sin olvidar mirar el reloj y yo me relajo confiando que va a mirar la calle y todo éso.  A los veinte minutos otra madre me lo trajo herido y sucio Unos niños mayores al quitarle la pelota, lo tiraron al suelo. Al otro, su hijo, al ir a defenderle, le habían tirado las gafas al suelo y le habían dado una patada. Me preocupé claro pero los vi contentos. Era como una hazaña entre amigos y sinceramente, tengo que confesar que después de ver su brazo rasgado, su ropa sucia y sus ojos llorosos sonreí por dentro mientras le curaba bajo la atenta mirada de cuatro niños de diez años. Más tarde simulamos buscarlos con la mirada en la misma plaza donde de adolescente, una noche nos cacheó la policía por estar comiendo pipas en las escaleras de la iglesia, zona frecuentada por los mayores, los más quinquis. Sigo viendo mi propia infancia allí así que le dejo elegir si quiere volver el próximo día a jugar su media hora solo. Dice que sí. A ver...



Vivido bajo esta canción.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Destinatario, CC, CCO

Cuando devolví los libros a su dueña volvieron a tomarme el pelo. Llevaba meses esperando leer Contra el Viento del Norte y Cada Siete Olas. Odié a la protagonista desde el primer mail. ¡Qué mujer más agobiante!. Según ellas; es amor, es seducción. Para mí es una calienta braguetas que busca en el amante toda la fantasía y la morbosidad que no tiene en casa. ¿Que al final se casan? ¡claro! ¿Cómo va a haber un tercer libro de mails de "contigo pero sin ti"? No sé, ahora que pienso, quizás dependa del tipo de mujer que lo lea ¿no?  

Sira Quiroga me enamoró. Digamos que descubrí en ella  un tipo de mujer con el que me quiero identificar. Sin embargo por Emmi Rothner sentí mucho rechazo desde el principio. No sólo rechazo, también cabreo, porque me hacía perder el tiempo. Pensé si era casualidad/causalidad el hecho de haber leído dos libros seguidos cuyas protagonistas fueran mujeres y que ambas hubieran provocado algo así en mí. Me gusta divagar en esos por qués. Más tarde, me demuestran que desconecto, que me centro en lo que hago.

Como Emmi, paso una parte de mi tiempo sumergida en el mundo de los mails; redacto, cambio el trato y el vocabulario, adjunto y envío a todos y cada uno de los interesados, sin distinciones. Unos me recomiendan que les envíe copia oculta, otros, que si me llegan sin copia es algo entre nosotros,  otros que me envían mails a horas que saben que no estoy para contestar con copia oculta, unos que responden descuidando destinatarios para que descubras qué han hecho. 

Otros; un día ves que no te aguantan la mirada y te piden disculpas. En momentos así es cuando me pongo a pensar en los libros por ejemplo, o en algo de ropa. Ese día precisamente, me dí cuenta de que si voy a vestir de negro debería escoger todos los negros iguales. Diferentes negros hacían parecer la ropa vieja, o al menos más vieja de lo que en realidad es. En fin: "Por sus obras les conoceremos" como le gusta decir que no predicar.

Cuesta tener la cabeza tranquila y seguir sintiéndote buena, que es lo que me intento chutar cada vez que les huelo. Afortunadamente, me recupero pronto y vuelvo a vivirlo todo como lo que en realidad es. Ésto te hace madurar; de repente ves a la gente de otra manera, las relaciones se difuminan y se transforman en otras más frías. A veces tengo miedo y otras muchas consigo ir bien vestida para la ocasión.

He aprendido a desconectar. Ahora vuelvo a leer otra novela, prestada de nuevo y no una, dos mujeres protagonistas. "Three in a row" que dirían los ingleses. Es sólo que a veces todo me supera un poco y me da por escribir, con copia abierta, como siempre.







viernes, 9 de diciembre de 2011

If it makes you happy...it can't be that bad...

Sira Quiroga es mi Malena 2. Disfruto tanto de la historia, me veo tan reflejada en ella que la traslado y a veces me la llevo conmigo. Aún ando leyendo "El tiempo entre costuras" de María Dueñas pero en realidad no quiero que se acabe. Es raro, me da como fuerza leerla, interpretar todo tipo de papeles para salir de según qué situaciones y construir una nueva vida en lo que a relaciones y hábitos se refiere es algo que me engancha. Así que muchas veces me convierto en ella; respiro hondo y actúo.
Se me da bastante bien. No bajo la guardia y ahora acepto que tener frialdad no es malo, que éso es lo que llaman desapego pero cuando pasa lo contrario y sientes, y te vuelves a sentir tú, todo vuelve a ser muy especial a tu alrededor.

Mientras buscaba una canción movida para practicar el paso punta, vi que Eva se dejaba caer en la pared. Como siempre que pasaba, todas se irían hacia ella, se volvería a romper el ritmo de la clase, perderíamos cinco minutos hablando y recolocándonos hasta el próximo crujido del pie de Eva, o su mareo, o su migraña, o su mal estómago por haber tomado leche a esas horas, o porque se le resbala el pañuelo y pide ayuda. No me importa. Es su manera de vivir la danza; hay mucho bloqueo ahí y mucha autoestima por los suelos. Encuentro una canción, desde el suelo les digo que haremos el paso punta en el sitio, hacia delante y hacia atrás antes de girar y que lo haremos añadiendo brazos. La primera vez es un desastre, la segunda lo pillan, la tercera lo disfrutan.

Eva me dice que deja los brazos en la segunda; que no puede. En la tercera vuelve a dejarse caer en la pared y mientras vuelvo al suelo a buscar otro ritmo para poder añadirle círculos, Eva rompe a llorar y me mira diciendo que no, que no puede, que no le sale. Otra vez sus amigas se acercan a consolarla y ésta vez me uno al grupo, quizás para hacerla llorar más pero no pasa nada, porque llorar así, de esa manera limpia.
Lo único que pretendo es hacerla reaccionar; una mujer culta, con un trabajo que le gusta, adora la lectura, el buen cine, la buena música, tiene estilo, sabe vestirse, viaja, está puesta al día en informática, con un puntillo freaky que la sitúa en cualquier época tira todo por la borda ¿por qué? ¿tres michelines que poblan su torso? y que uno encima tiene nombre simpático y vida propia según ella?. Le digo con dulzura que cada uno tiene que sacarle un uso a practicar esta danza; quizás acercarnos a la cultura árabe y escuchar las canciones que salen de los coches del barrio con otros oídos ahora que sabían algunos pasos o quizás deporte, para aprender a disociar las partes del cuerpo con movimientos que no estamos acostumbrados a realizar pero sobretodo aquello pretendían ser dos horas en las que se desconectara del exterior por estar concentradas, no en los michelines que tengo sino en que tengo que hacer cuatro pasos y que si estiro el brazo derecho y me concentro en cuándo tengo que cambiar, tampoco notaré que el pañuelo no me ata porque tengo barriga. Que ése es el fin de las clases; ocupar nuestra mente en algo diferente durante dos horas "inútiles"si quieres, pero altamente beneficiosas para nuestra persona, porque salir de allí y no acordarte por unos minutos del día en el que estás no tiene precio. Hay un punto y aparte en la semana. 

No se enfada y el llanto no va a más, le pido disculpas por ser tan sincera. La aprecio y así se lo hago saber. Ahora espero que no esté dolida o enfadada por lo que le he dicho pero no tenía otra forma de decirle la verdad.

Es bonito vivir la danza así, como la vivo ahora. Ver lo que provoca en alguna que otra mujer es algo que me fascina. Hay una parte nuestra que normalmente tenemos muy olvidada y creo que descubrirla o rechazarla siempre provoca algo en ti. Me rodeo cada semana de: profesoras, fisios, administrativas, enfermeras, estudiantes, mujeres con intereses, ingeniosas con palabras y no vulgares con palabrotas, son respetuosas y escuchan. Y como yo he decidido que esta última aventura iba a ser a mi manera me llena mucho, porque ninguna va allí a lucirse y podemos hablar de ritmos, de interpretar instrumentos, de añadirle imaginación. Les enseño a bailar. Les explico el momento exacto de cambiar pero para que puedan bailar no para les salga perfecto. No sé cómo me verán pero sí que veo que algo en ellas ha despertado; explican en qué situaciones han practicado, en los bailes que han hecho delante de amigos, empiezan a traer ropa diferente, empiezo a ver más barrigas al aire y al final de la clase empiezan a intercambiarse los teléfonos.

Ahora quedan media hora antes y meriendan juntas, a veces me uno pero procuro llegar sola al local, para cambiarme tranquila, preparar la música y bailar para entrar en calor. La jefa del local me explicó cómo fumarme un cigarillo allí y que no oliera así que a veces lo he hecho y siempre pienso lo mismo: "- Mira donde estás. Te van a pagar por enseñar a bailar, por ¡bailar! Con lo que te ha gustado siempre hacerlo.-" Es divertido. Te hace pensar en por qué te toca ahora disfrutarlo. Estoy aprendiendo mucho con ellas, creo que son ellas las que me están formando a mí como profe, me mantengo distante en lo que amistad se refiere pero son momentos muy agradables.

Asistí a un evento social de empresa. Leí en internet que aún sociales, éstos eventos tienen carácter casi obligatorio así que sin pensármelo mucho me apunté. Y tal y como hubiera hecho Sira Quiroga, para la ocasión estrené un vestido de punto corto, color marrón, medias un par de tonos más claros y botas a juego con el color de la noche. Me he quedado sin mi perfume así que tuve que rebuscar en las muestras que te dan en las tiendas, con pánico de equivocarte y estar apestando toda la noche. Al final opté por Bulgari y me aseguré bien de que ponía "For women only" porque creo que no es la primera vez que he salido a la calle oliendo a hombre, colonialmente hablando. No dejé de hablar con mi parte de la mesa durante toda la cena, fuí encantadora, atenta y siempre tenía una semisonrisa en la cara. Después del café me despedí, les lanzé un beso a todos, deseándoles que acabaran de disfrutar de la noche y me largué con Rosa de copas, para hablar a gusto y libremente. Cerramos todos los bares de la zona y casi se nos hace de día en el coche hablando.

Este fin de semana debería acabar de leer el libro pero no sé si seguir alargando esta extraña conexión.




lunes, 25 de julio de 2011

May I?

No me gusta que haya muerto Amy Winehouse. No me gusta porque de repente, me trae muchos recuerdos: del momento en el que la descubrí, de a quien se la recomendé, de todas las veces que he cantado el Back to Black en el karaoke de la Play, de las veces que ha sido noticia por los colocones que llevaba en público, de lo injusta que es la gente cuando alguien es diferente. Bebe puso en su facebook que le dolía su muerte. A mí también.
Es y no curioso que lo diga, el éxito que le trajo su primer trabajo hizo que se agobiara tanto que tuvo que retirarse del mundo de la farándula. Recuerdo haber leído que cuando se enteró de que la gente bailaba con alegría su "Malo" en la discoteca se enfadó, porque el mensaje no era para llevarlo a la celebración. Dice que con el paso de los años, ha aprendido que cuando compones una canción y la dejas ir tienes también que respetar el uso que los demás hacen de ella. Supongo que es un riesgo; te sientes incomprendida, crees que los demás no han captado tu mensaje y maldices el momento en el que has expuesto un sentimiento tan íntimo de una manera tan pública.

A mí también me duele. Por toda la fragilidad que la envolvía, porque creo que cuando llegas a ese punto de no guardar las apariencias algo debe ir realmente mal en tu interior. Estamos hechos para fingir, de éso no me cabe la menor duda, es sólo que algunos lo llevan mejor que otros y a éstos otros sencillamente se nos ha oxidado el recurso por lo poco que nos gusta usarlo.

Y yo, que éstos días también trabajo mi fragilidad no puedo hacer sino compararme con ella. No con su final ni sus adicciones, sino con su manera de mostrarse al mundo, ésa que tanto molesta a según qué círculos; ensayo sonrisas y mi tono es más calmado. Total, ahí fuera lo único que me interesa es que me paguen después de cada actuación ¿no?

Sirva como un pequeño y cariñoso homenaje este primer post a modo de estreno de lo que  espero sean mis nuevas andanzas ahora junto a esta generosa segunda copa de vino que empieza a flotar ya en mi cabeza.






sábado, 5 de marzo de 2011

Sobre la melancolía...




"- !Háblame, háblame por favor!-"
"-Lo siento, nunca lo hago mientras trabajo...¿preparada? no te muevas ahora...-"
Sólo tengo segundos para hacer una única cosa; pensar en qué voy a hacer esas dos horas o prepararme para empezar con algo que me acompañará por el resto de los días. Lleno de simbología para mí y en un momento muy decisivo: a las puertas de los temidos cuarenta, los cuales no quiero cumplir. Así que opto por mirar el papel de film que recubre la camilla en la que apoyo mis brazos y me dedico a pensar, no en si duele a ratos, sino en si me decido a aceptar dar clases de danza a un grupo de cinco chicas en el gimnasio de una escuela.

Los puntos positivos es que me dan lo que pido y son más del rollo hippy, algunas con complejos ocultos. Quizás vuelvo a recuperar esa magia y puedo sacar cosas otra vez con ella. Pasaremos frío unos meses y no sé si puedo conseguir un equipo potente de música. Tengo unos altavoces de 60w y se los podría conectar al Ipod. Antes ponía velas y quemaba incienso durante el calentamiento, conectaba mucho con mi interior y conseguía cosas realmente bellas. Ahora estoy más preocupada en saber qué secuencia planea hacer la profesora para no chocarme con el resto del grupo girando mal.

Éso me lleva a pensar en la última oferta de mi profesora; cuándo se ha enterado de que vuelvo a abandonar la danza me ha buscado al chat y me ha dicho cosas; unas increíbles, como la de que me quería a mí junto a 7 chicas más para acompañarla en un número de percusión en directo junto a un gran maestro egipcio. Otras que siempre hago igual, que cree que no quiero destacar, que no tengo por qué salir al festival, que no abandone y me hace la oferta; darme clases particulares, cuando quiera y como quiera, trabajar lo que me interese, me las deja baratas y yo voy a cobrar casi tres veces más (las puedo cubrir sin tocar economía y hago ejercicio que es lo que siempre me digo cuando me encuentro cansada).

Pero es que en la escuela todo gira en torno al festival ahora; los dos últimos mails que he recibido son para pedir dinero porque viajan a Egipto a traer los trajes, envían las canciones para ir conociéndolas y se quejan si no vamos a clase porque descuadramos la coreografía. Yo tengo que bailar con un doble velo cuando apenas domino uno: no giro bien, me mareo y el velo se luce girando. No practico, ensayo y me siento "out" muy "out". No sé qué hacer ¿qué habrá detrás de esa oferta? ¿por qué me muestra tanta cercanía ahora que no quiero ir y le digo las razones de verdad?

Sin embargo me ha dicho algo que me ha gustado escuchar: dice que no entiende por qué no puede retener a una alumna que sabe que le encanta la danza, que le hace pensar que ella no lo hace bien, que aburre quizás, que le causa mucha inseguridad y le baja la autoestima. También se sincera y me dice que tengo que trabajar brazos, manos y equilibrio ¡cómo no! Me ha gustado más lo que ha dicho después: que tengo la ritmología y la técnica perfecta.

Sinceramente, yo creo que lo mío es el folclore; bastones, percusión, ritmos populares... En el clásico finjo y claro, no es creíble. Creo que se puede transmitir mejor el desamor que el amor. Funciona mejor, llega más rápido a la fibra. ¿y Susana? ha abierto un centro de yoga y me propone en un añito dar clases allí, ahora quiere intercambiarlas con lo suyo, dice que podemos hacer media hora yoga y luego yo le enseño danza... Humm, no me gusta hacer negocios con las amigas.
Buff!! Sólo ha pasado media hora y ya no sé qué más pensar así distraído. No puedo pensar en los peques porque lloro. No sé por qué pero ahora me pasa mucho: Les veo crecer y me apena. El otro día ella me dejaba helada en la revisión del pediatra porque  ya quería saber cuándo se convertiría en mujer y ahora que hay un bebé en la familia y me preguntan cosas de bebés me hacen revivir una época que recibo con melancolía. Es raro, las chicas de mi edad se estrenan como madres ahora y yo ando buscando sus manos al cruzar las calles porque ellos ya se quieren soltar. Sé que todo ésto pasará pero ahora es duro. Con lo callejera que yo era y lo que me saltaba las normas y mírame ahora: somos las peores.
."- Cómo lo llevas? Lo aguantas?...-"
"- Bueno, sí...pero tampoco quiero confiarme mucho y la verdad es que estoy pensando en otras cosas...-"
"- Muy bien...pues vamos para Bingo entonces...-"
Veo una burbujita en el plástico y me dedico a jugar con ella. Ya son las seis. Ilusa de mí pensaba que a esa hora estaría fuera.
Qué fea es esta sala. Casi no he mirado nada desde que he entrado. He venido con ésta cuatro veces y después de la tercera casi lo dejo. No captó lo que buscaba y me arrepentí. He venido hoy pero también he mirado los horarios del cine porque sino me convencía me iba al cine que está aquí al lado y ahora no sé cómo sentirme. Recuerdo las palabras de Raúl, mi primer novio que no amor: me llamaba "la niña pobrecilla". Lo hacía en torno de burla. Todas las cosas me afectaban según él; desde un perro abandonado al que le obligaba en llevarme en coche para llevarle comida hasta la pena que llegué a sentir por él por ser tan insulso y pelín prepotente. No me extraña que le dejara, le di una patada tal cual se la merecía pero ahora es diferente. A veces no controlo mi empatía...

Y yo que pensaba tirarme la tarde hablando con este buen hombre, preguntándole cosas para ir relajándome y hacer de ésto una experiencia resulta que me encuentro sin música, sin nada que leer o mirar aparte de un trozo de papel film que me tiene más que aburrida ya.
"- Bueno...pues a no ser que digas lo contrario....ésto ya está...¿Lo quieres ver? así que los coleccionas....-"
"-Desde los quince años....-"



miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sobre la valentía






Hoy le decía a Sol que éste año lo íbamos a cerrar con un paréntesis; para tener cuidado con él, para resaltarlo un poco, quizás como punto de partida para cambios. He madrugado, he cogido un bus y me he atravesado la ciudad hasta la estación. Ella vuelve cada mañana sobre las 8'30 - 9 y como a esas horas es cuando dice se encuentra mejor me propone desayunar. Tenía miedo de verla, no respondo de mí cuando algo me hace reaccionar y he estado sin verla justo los meses más duros de su recuperación.
No sé por qué insiste en agradecerme el empujoncito final que necesitaba para empezar a plantarle cara a la enfermedad. Estuve guardando su secreto cerca de una semana en la cual estuve muy triste y lloraba por las noches. En el trabajo se extrañaban de lo afectada que me veían por tener problemas con Jazztel y Telefónica. Tampoco entendían los abrazos que alguna tarde nos dábamos en los pasillos. Ni que todas sus visitas a los médicos eran para poner en marcha, y de manera urgente, todo el mecanismo e intentar salvar sino uno de sus pechos sí su vida. Y es que cuando hablé con ella, su vida no le importaba nada; decía que no creía en la ciencia y que no quería ir a ningún médico y yo me encontré delante de una situación de las de verdad; no una de ésas en las que aconsejas a una desquiciada amiga que acepte la soledad sin hombres o a recomendar otro tono de sombra de ojos a mi compañera para que le alegre un poco más la cara cuando en realidad lo que quiero decirle es que necesita un polvo, así de crudo, que se deje de ostias de gente normal en los chats y miradas furtivas de paletas. No creo que hayan inventado el corrector de ojeras para desagriar una cara, un modo de ver la vida. Pues no, a dos puertas de mi despacho, sentada encima de una mesa amarilla, mientras su dueño de cuatro años jugaba en el patio con el resto de la clase, ella me tomaba una mano y la colocaba a un lado de su pecho para que yo palpara, a través de su piel, un miedo hecho realidad, un miedo al que le han dejado crecer hasta tener el tamaño de una pelota de ping pong. Vivía una de esas sensaciones con las que tardo días en reaccionar. Pero es verdad, la empujé y más tarde, aún sin reaccionar, le dije que creía que me había elegido porque le tenía que ser útil, porque a pesar de tener una relación especial no éramos amigas, que ése era el sentimiento que tenía: el de serle útil. En todo este tiempo casi no la he llamado pero sí que le hecho llegar cositas a través de personas; alguna película, algún libro, música. No quería visitarla porque la razón por la que íba era porque estaba enferma y me sentía mal.
Pero la vida me va demostrando qué personas son las que me conocen y entienden y las que no; quizás he perdido a Las Bridgets aunque ahora creo que han sido ellas las que me han perdido a mí, pero quien se queda y deja que sea como soy me tiene para siempre, así que casi siempre ha sido ella la que me ha enviado un mensaje explicándome en qué fase estaba y sobretodo cómo veía el mundo ahora y qué cosas quería cambiar de su persona, que vivía un Infierno.
Soy famosa por no entender lo de te hago una perdida, casi nunca puedo quedar así con alguien, siempre lo entiendo al revés. Hoy me ha vuelto a pasar, así que mientras me espera de espaldas la observo; tan pequeñita, tan consumida. Hoy le traigo un libro, del Punset, para que investigue si está ahí su mundo ahora. Desayunamos lo mismo, ella me explica en qué consiste la radioterapia y dónde se la dan, me enseña las uñas; dice que para ella son una señal de que va a mejor porque en verano se le cayeron, que la quimio lo mata todo. Todavía no le he preguntado si le han cortado un pecho pero me lo dice ella y también me explica el momento de mirarse a un espejo. Sabe que yo pasé por algo no igual pero parecido en síntomas hace siete años así que cuando le describo el dolor que se siente al incorporarse o al colgarse el bolso asiente con la cabeza. Dice que no podrá volver a llevar el bolso en el hombro derecho, también me explica que va a misa, que ha descubierto una que es cantada y que se siente una niña cuando está allí esperando que salga esa mujer y entone algo, que va sola. A mí me hace graciar pensar que me relaciono con gente bastante creyente para lo atea que soy, y que encima me llevo bien con ellos porque se han quedado con lo mejor de esa religión que para mí son sus valores así que tienen mi respeto. Pero a veces le noto mucha resignación en algo que sigue igual en su vida, y es su felicidad en pareja. Mientras se sirve el té le deseo también fuerza para que cuando esta pesadilla acabe se siga dando una oportunidad para ser más feliz porque se lo merece.
Al ponernos el abrigo me enseña sus pestañas y sus cejas que han vuelto a aparecer. "-¡Ah! y mira - y se levanta la peluca "-También me está saliendo el pelo. A ver si me atrevo y me lo dejo así!-". Es ella la que hace que me fije en todos los detalles, sino lo hubiera hecho no hubiera visto nada de éso porque no la miraba así, no he buscado restos de enfermedad y he intentado escucharla más que mirarla pero ella no, algo que también he respetado. La verdad es que sólo he podido ver a una mujer muy valiente ante la que me quito el sombrero, que no me ha hecho llorar delante de ella pero sí detrás.
Su marcha me deja tan aturdida que decido meterme en una tienda a hacer que miro regalos de Navidad; todo lo que miro es de abrigo. Toco una manta marrón muy suave, le pregunto las medidas a la chica, miro el precio y decido quedármela. Es muy, muy cálida...

martes, 16 de noviembre de 2010

The mummer's dance

Mi reencuentro con Quima, hacer una visita al local donde bailábamos, reencontrarnos con todas aquellas pomposas compañeras y pisar la sala donde empezó todo. Quima colocó a su hija en medio de la sala, bajó las luces y le puso música oriental. La pequeña empezó a moverse al son de la música pegando saltitos. Cuando nos cruzamos la mirada, volví a recordar la pasión que ella despertó en mí hacia la danza, me sonrió, tan dulce como siempre. "- Muy mal por dejarla...-" , esa fue su respuesta cuando le dije que había dejado de bailar.
El correo de Bego, preguntándome el horario para las clases; dice de tomar un café y cuando lo hacemos confiesa que conmigo la danza era más divertida, que no se sentía a gusto en el grupo. El año pasado no coincidimos en los días y las dos acabamos borrándonos. A mí me pasó igual, teníamos un bonita rutina en el trayecto de vuelta en el último bus de la noche y casi siempre nos ponían juntas en las secuencias de pareja. Noto que me habla dando por hecho que voy a empezar y no sé por qué le digo que para este curso necesito unas arañas para los pies porque no giro bien, me duelen al girar y nunca puedo acabar bien las vueltas. Quedamos en comprarlas juntas.
La llamada de la profe, explicándonos cosas y su invitación a ir a verlas un día. Lo hice y le confesé el por qué estaba tan desmotivada; el ambiente hacía que me cansara más de lo normal, que no compartía la danza como ellas; que querían dar un par de meneítos con las caderas y verse guapas con lo cual las interrupciones me mataban. Para mi sorpresa, descubrí que no era la única que se sentía así y que las más competitivas eran precisamente su cruz; una porque nunca conseguiría hacer un shimmy sin que pareciera que la estaban electrocutando y otra porque quería ser profe y a veces actuaba como si ya lo fuera; muy divas. "-¿En qué grupo me tendría que apuntar?-".
En el avanzado 2; me salta un nivel, dice que puedo hacerlo, que este curso quiere separación de niveles y va a marcar mucho de puerta hacia dentro. Y es verdad, lo hace; cuando alguna de las divas asoma la cabeza para probar nos hace trabajar lo más difícil. Hará un par de semanas, mi favorita vino a probar; le corregían brazos, mirada y le hacían repetir un paso alejada del grupo. La observaba discretamente, siempre me ha causado muy mal feeling su manera de mirar y siento curiosidad por saber el por qué. Apenas habló ni interrumpió, en los momentos de esperar turno se escapaba al vestuario y volvía completamente cambiada, cada vez más llamativa con sus modelos; bonitos, caros, demasiado elegantes para sudar. En ese momento, noté cómo mi interés hacia ella simplemente desapareció.
El cuerpo es muy desagradecido con ésto de la danza; se entumece, gana en rigidez y se vuelve perezoso, éso lo noto en el primer calentamiento y tampoco tengo el nivel, pero la profe me anima a que practique para ir mejorando; es un reto para mí; tener que practicar para poder llevar con más soltura esas clases; tener que desprenderme del ridículo y aprender a equivocarme en público cuando realizo secuencias en solitario, dejar ir mi imaginación al montar en clase una secuencia de 56 segundos y luego mostrarla en grupo, aprender a enlazarla y luego ver que una de las próximas coreografías que tu profe va a bailar en público llevará una secuencia de ocho de cada una de nosotras. Ahora se habla mucho de dónde está el público cuando bailamos; aprendemos a bailar en diagonal para poder desplazarte hacia el otro lado con otro paso, de cuando le miramos y cuando no, cuando sonreímos o cuando miramos hacia un lado a la par que giramos, de lo altos que tienen que estar los brazos para que el público vea el paso. Los brazos, son mi perdición; he aprendido cómo adornan los pasos, no a hacerlo pero sí verlo y supongo que ésto va así, no creo que haya un temario con principio y fin de posiciones de brazos, creo que se aprende con mirarlos; la gente está más pendiente de las caderas y sí, son espectaculares pero hay otra parte de ésa danza, en la que empiezo a entrar ahora en la que se aprende a transmitir, en la que si reconoces el ritmo y el tipo de danza te desenvolverás mejor, en los instrumentos que te dan pistas; un violín que predomina en un momento determinado se interpreta con ondulaciones, con ochos, con camellos. Si a éste le precede un sonido tintineante podrás hacer un shimmy, ¿un sonido más largo? pues con un círculo de cadera. En fin, me fascina ver cómo se puede interpretar una pieza clásica a la que no estás acostumbrada y sencillamente, la encuentro bella.
Tengo que practicar mi arabesque; cuando lo subo a punta parece ser que también lo hace mi cabeza y ésta debería permanecer inmóvil, la profe dice que necesito equilibrio aquí, que mi cabeza no obedece a mi cuerpo, no sabe estarse quieta. No sé por qué pero me hace gracia la comparación de este paso con mi persona; me veo así, pegando saltitos por la vida; intentando probar todo aquello que me gusta e intentando controlar la cabeza.
Creo que no es sólo eso lo que tengo que aprender a controlar allí, también tengo que hacerlo con mi carácter y aceptar a las que no me gustan para poder simplemente ignorarlas después, que lo que llamo sus carencias o su exceso de ego no sea negativo para mí, tengo que aprender a disfrutar estando con ellas. Éso implicaría tener el carácter dulce y divertido allí, la otra posición, la de "odiarlas" arruina mi tiempo. Sí, éso es lo que voy a intentar a hacer. Después, pienso trasladarlo al trabajo.
Luego dice mi madre que no sé aprovechar las cosas y que qué hago bailando...
(semanas para aprender un minuto y poco de éste clásico adaptado a nuestro nivel. Demasiado largo para todas pero bonita de interpretar)


sábado, 9 de octubre de 2010

Cloudless

Sentimiento de amor
La otra tarde al llegar a casa sobre las seis me encontré con mucho silencio, demasiado para las horas que eran.
"- ¿Qué hacéis?-" pregunté.
"- Escribiendo cartas!!-" contestaron al unísono.
"-¿A quién?-"
"- Son cartas de amor...-"
Más tarde, el peque me la enseñó. De hecho me regaló una porque le había dado a imprimir dos veces y decidió que una sería para su novia Sara y la otra para mí. Era un soneto sacado de Internet..."-Tienes que poner siempre al autor, fírmamelo anda.-" Hasta hace poco firmaban igual que yo los dos pero ahora me dice que ya tiene una propia y la estampa junto al "Para mi mama". La cuelgo en la cocina. Ella entra de puntillas y disimuladamente a su habitación para guardar la suya."-¿No me la enseñas?-" "-No!-" dice mientras se ruboriza y se sienta a mi lado. A cambio me enseña todas las cartas de amor de él, Dani, un niño que le gusta desde 3º. Son novios desde ayer. Salió nerviosa de clase diciéndome que tenía novedades. Me hacen mayor. Me doy cuenta de que ahora educo, ya no crío y ver como sus personalidades se van desarrollando hace que a veces me deprima un poco por lo corta que es la vida y lo rápido que a veces pasa. Asistir a sus emociones hace que piense en mí a su edad y en mi madre; yo también me escribía cartas de amor pero si mi madre me las pillaba tenía la bronca asegurada y pasaba una vergüenza infinita. Es raro ver cómo se va construyendo el puente de la confianza entre nosotras. Estoy muy orgullosa de la persona en la que se está convirtiendo y de seguir así la veo triunfando en la vida; es valiente y determinada cuando se lo propone. Me sentaré a disfrutar como es éso de tener novio en 6º mientras no le quito el ojo al otro, cuando sonríe derrite a todas pero sigue suspirando por Natalia, la novia de Toni, una morenita que incluso le hizo llorar el curso pasado cuando al messenger le decía que no le quería. Sara es prima de Natalia y él dice que la quiere pero también se le iluminan los ojillos cuando dice que se ha convertido en su primo también.
Hay amor en ésta casa, de éso no me cabe la menor duda...

No hay nada que desespere tanto como ver mal interpretados nuestros sentimientos (Jacinto Benavente)





lunes, 14 de septiembre de 2009

Rhythm is a dancer

Después de volver a coger y dejar la bolsa de danza unas cuatro veces; la quinta y la sexta ya han sido una, para venir del trabajo a casa, otra, para volver a aterrizar en el suelo de la habitación. Excusa física: estoy ovulando. No puedo estar dos horas seguidas bailando y dando vueltas. Dos horas, dos niveles, durante un trimestre, como siempre para ver cómo me siento y de paso, probar de puntillas dar un paso más porque todo sigue viniendo de cara en éste tema. Es sólo que yo aún sigo sin atreverme a mirarla de frente. Una noche de junio, al acabar la clase, la profe nos habló del nuevo curso. Cuando sólo quedábamos Bego y yo nos dijo que nos quería en el taller de coreografía que pensaba organizar. Dijo que la idea era sacar de ahí su compañía de danza en un futuro no muy lejano. Que ella era profesional y que todas las bailarinas profesionales tenían uno. A Bego le dijo que lo suyo era el clásico, que seguro que lo bordaba, a mí en cambio me otorgó el folclórico, más rollo popular y del pueblo. Bego es muy elegante bailando, pequeñita y precisa, a mí me cuesta ser dulce sin ponerme traviesa y adoro la percusión, pero de ahí a los bastones y panderetas...
Pasé unos días pensando, soñando despierta: me veía bailando coreografías preciosas y muy coordinadas con un precioso traje color burdeos (mi favorito para la decoración). Todo me salía bien y  aguantaba las lágrimas cuando acababa el baile. Me ví haciendo bolos, siempre a la sombra de la estrella por supuesto, pero brillando para mí, por todo lo que la danza ha traído a mi vida.
Sin embargo, antes de marchar, pregunté más acerca del tema; en qué me comprometía, el tema económico; si se iba a convertir en un trabajo por ejemplo ¿cobraríamos? ¿y los trajes? ¿a cargo de quién corría su confección?. También le pregunté si me veía y por qué había pensado en mí. Dijo que no todo el mundo estaría en ese grupo porque iba a ser muy exigente con las coreografías, que necesitaba gente con sentido del ritmo, que había muchas que estaban locas por la danza pero no servían. Me íba muy bien el horario y sentía curiosidad por el tema así que lo probé, lo estoy probando; el trimestre no acaba hasta noviembre así que tengo que/debería acudir a las clases de manera más regular, para seguir aprendiendo (me digo), para perfeccionar la expresión, seguir teniendo la cabeza tan sólo delante del espejo durante la clase, hablar de danza....en fin, todas esas pequeñas cosas que éste mundo siempre me ha dado.
Éste curso hago dos clases; en la primera aprendo técnica, cosas difíciles como el ocho cortado; es un golpe de cadera muy seco y espectacular de ver. No va de arriba a abajo sino de arriba al lado. Es difícil, sobretodo el lado izquierdo. A la clase acuden miembros de un grupo de danza oriental amateur muy activo. Tienen un blog y no se pierden ningún sarao. Creo que rondan mi edad y alguna la supera. Tienen soltura delante del público y memorizan rápido las secuencias pero para mí no tienen ritmo. Lo veo cuando la profe hace que nos sentemos y salgamos en grupos; veo como cuadran los pasos sin ir acompasadas por la melodía. Siempre he dicho que para que ésta música te guste tiene que ir acompañada de una buena interpretación, sino, toda te suena a la música que sale de los coches conducidos por marroquíes en el barrio. La segunda es la de coreografía; allí nos juntamos chicas de todos los niveles y estilos: las de tribal, alguna profe y nivel principiante. El primer día, al estar frente al espejo, nos miré; todas teníamos el pelo largo, éramos delgadas y quien más quien menos resultona. No éramos un grupo de baile, parecíamos un harén. "- Éste curso que nadie se corte el pelo-" nos dice la profe. Desde entonces, he ído a bailar siempre con una cola bien alta y no me he preocupado de quitarme el anillo o cambiarme los pendientes porque no pegan. Un día éramos tantas que no nos podíamos mover. Hacíamos secuencia nueva, con velo. La chica de atrás dijo que me copiaría a mí porque no veía a la profe. Al desplegar el velo nadie vio a nadie, yo no pude acabar mis tres vueltas sin chocarme con la pared y la pelmaza de mi lado no paraba de enrollar su velo con el mío dándome molestos golpecitos cada vez que girábamos. No le importó ni una sola vez no poder bailar a gusto. Yo sé que los brazos los colocaba al revés en un paso pero como ni la profe me veía no los cambiaba. Somos muchas y tenemos que bailar por turnos, así que cuando me siento las vuelvo a mirar y lo siento si sueno pedante pero, aparte de Bego y la profe no veo a nadie con ritmo. Siguen monísimas delante del espejo, super arregladas y felices de verse tan bonitas pero nadie se preocupa del ritmo, ni la profe creo. No he vísto el grupo que mencionó en junio; aquel de la exigencia y al que no dejaría entrar a cualquiera. Cuando tenemos que hacer algún movimiento pélvico brusco siempre salen las mismas bromas."-Hay que follar más chicas!!-" . Yo siempre pienso "-Mierda, calláos ya!!-". Como hago dos horas seguidas no estiro en la primera, así que salgo a la terraza con las demás. La semana pasada intenté hacer vida social allí: "- No sé tía, ya sé que llevamos poco, como cuatro meses pero el otro día me dijo que quería más espacio ¿tú qué harías? ¿Paso de él?-" Yo pienso..."-Jodeeer, ¿te explico mi vida en lo que a relaciones se refiere? No mil, dos mil vueltas te pego en hombres y relaciones-" . Circula por la escuela que es muy enamoradiza pero yo creo que vende sexo fácil y rápido. Lo dice su vestuario y su color de labios. ¿Y la danza? ¿a alguien le ha gustado el paso? pero se habla de la operación bikini del año que viene, como nos machacan tanto vamos a estar divinas en verano. Ese día tampoco hice estiramientos en la segunda clase y el cuerpo me dolió unos tres o cuatro días.
No soy pedante. No soy ninguna maravilla en la música pero sí que me jacto de saber lo que es el ritmo. Lo sé porque lo he mamado desde que tengo uso de razón, de manera espontánea. Jugaba a atravesar el dial y ver cuántas canciones de las que íban sonando conocía. Porque lo primero que hice al juntar algo de dinero con 16 años fue comprarme el mayor diccionario de Inglés que encontré (y aún conservo) para traducir las canciones de Madonna, Prince y Fleetwood Mac al español. A ésa edad también, siempre me hacía amiga o bien del dueño o del Dj de la discoteca y todo era para tener prioridad al pedir canciones. Hasta estrené mi copia de Like a Prayer de Madonna en una de ellas. Me subí al escenario mientras le daba las gracias al Dj. Amo la música, así que por narices sé algo del sentido del ritmo  y allí no lo veo. No voy a ser más crítica pero veo otras cosas. Alguna me cae mejor pero no congenio con nadie y la verdad es que me siento bastante sola. Al principio me enfadaba con el chico que me ronda por querer venir a buscarme. Quería volver tarde y sola en autobús para no tener que ponerme a hablar de cenas y cosas de pareja cuando la danza aún flotaba en mi cabeza pero no coincido con Bego este año así que la vuelta sólo era escuchando música.
Bien, llegados hasta este punto creo que decido que:
- No voy a ser bailarina. Sigo haciendo la danza para mí. No voy a presentarme a festivales ni voy a gastarme 120 euros en un traje que sólo voy a usar durante tres minutos mientras bailo, por mucho que expliquen que si guardas 10 euros al mes luego no te supone tanto gasto.
- Me doy cuenta de lo canalizado que tenía el amor con todas sus carencias a través de la danza y darme cuenta de ello hace que asomen lágrimas porque me veo fuerte, porque cuando pongo ganas, fuerza y voluntad llego lejos. Sigo sin querer bailar en público pero ha salido la oportunidad de trabajar, ya sea dando clases o acompañando a artistas de verdad. Desde mi punto de vista he llegado muy lejos. No sé, quizás la danza haya sido una ramificación más de la música o quizás se esté cerrando una etapa y ahora me toque vivirla de otra manera. Quizás no sea la danza lo único que se cierra, quizás sea el duelo, pero si hago caso del último consejo de la amiga/jefa, debería seguir lo que dicte mi corazón y éste me dice que disfrute del otoño rodeada de calor si es éso lo que ahora me apetece.
- Ah! También pienso cortarme el pelo.
Sigamos buscando respuestas...




domingo, 8 de febrero de 2009

De cuántos huevos te gusta la tortilla?

Un día de esos normalitos, donde luce el sol y el frío es el justo para que dejes un rato abierta la ventana sin que toda la barrita de incienso se esfume en segundos por la ventana. Estás duchada y peinada, con la cara relajada. Te recoges el pelo en una cola, te colocas un par de tejanos y una camiseta vieja, de algún concierto. A los peques les han recogido sus abuelos, los cuales practican qué es eso de estar jubilados, para ir a dar una larga vuelta. Parece que a ninguno le importa si tú vas, así que decides quedarte, porque es tiempo regalado, con el que no contabas. Tiempo de calidad (crees).
El móvil está en silencio desde la noche pasada. Cuando te acercas a él, descubres un par de llamadas de un número fijo, desconocido. No haces nada, pero te quedas con esa curiosidad del "quién llama un par de veces un sábado al mediodía". Cuando te has olvidado del tema, vuelven a llamar, mismo número. A la segunda frase reconoces la voz, te está gastando una broma. La aceptas porque es divertida. -"Ya está aquí otra vez"- piensas mientras declinas la invitación para comer. Le dices que ya tienes la comida: espaghetti a la boloñesa...dulces. No le dices que es una receta de tu madre. Tampoco que era lo que íbas a comer con los peques. Pero él quiere verte y pide que le invites. Dice que traerá algo de beber y media docena de huevos poque también podéis hacer una tortilla. Cuelgas y vas a mirarte en el espejo del lavabo. Tu cara sigue siendo relajada y decides no maquillarte. Hace algo de frío, así que cierras la ventana y mueves la caja de incienso hacia el suelo. Antes de salir de la habitación, te pones la chaqueta negra, cremallera hasta el cuello.
Piensas en eso de que atraes lo que eres y sientes una extraña curiosidad por ver si es verdad.  Después piensas en Anna y su teoría de que cuando un hombre insiste en venir a visitarte es porque quiere abrazarte (piensa bien). Entonces llega...
Han pasado cuatro meses pero a él le sigues gustando, probablemente lo hayas hecho siempre, pero ya sabes la manera que tiene de demostrarlo. Trae cerveza y media docena de huevos pero para entonces ya sabes que no ha venido a comer: ¿a abrazarte entonces?
En minutos ya está hablando de lo mismo. No hay nada nuevo en la conversación. No filtras, no recibes nada, es más, hueles su pensamiento. Cree que lo está haciendo bien y que todo esto va a acabar en una escena de amor. Le hueles la seguridad de que esta es la definitiva porque coquetea y se luce. Se mueve y gesticula, algunas veces serio, otras picarón. Acaba una frase y provoca un primer contacto físico al poner su mano en tu hombro. La deja unos segundos, después la retira lentamente.
Tú le miras, hablas poco y también sobre lo mismo. Pero esta vez estás más apagada, así que le vas a decir más. Le miras y te sientas a su lado. Él tampoco te escucha, no filtra, no recibe nada. Así que no te entiende cuando le dices que te has cansado de escucharle.
Vuelve a llegarte su seguridad. Vuelve a explicarte algo y esta vez deja la mano en tu rodilla. No la quita y mirándote a los ojos, confiesa que se muere de ganas por besarte porque ni a besarte ha llegado. Para entonces, tu decepción se ha convertido en rabia y piensas que ha llegado el momento de, como siempre pasa en estas historias, cerrar la puerta y que ya no corra el aire*.
Le miras con la cabeza semiladeada, entornando los ojos mientras se perfila una sonrisa pícara en tu cara. No sabe que lo único que haces es pensar en lo que vas a hacer con él. Te pide un abrazo, quiere añadírselo al beso pero se queja porque no es un abrazo fuerte pero lo que no es es cálido. Un poco de saliva, un reseguir de uñas en la espalda, un cuello tenso y nada de olor ¿qué hace un felino con una presa tan fácil cuando no tiene hambre? jugar...
Díselo, dile que no tienes ni para empezar con él. Que no se ha enterado de nada y pregúntale si no se siente ridículo. Ridículo por no cabrearle porque lo que en realidad te tiene es dolida y muy cabreada por haber invadido tu espacio y tu tiempo regalado de esa manera; con tantas pretensiones y miedos. Le enseñas las uñas y se las clavas bien hondo. No ha dejado de provocarte desde que apareció. Tú llevas muchos meses tranquila y no estás dispuesta a que un cualquiera se relama por haberte tocado. Hazlo todo con humor...escuece menos.
Muy bien. Ahora calienta esos espaguetis, tira su cerveza y acaba de servirte la tuya. Saca los huevos de la caja y colócalos detrás del único que hay por gastar en la nevera. Ponlos detrás pero antes mira la fecha de caducidad de esos huevos no sea que también estén caducados.
Comes en silencio, tanto que hace que reflexiones sobre lo que acaba de pasar y el lado que han destapado en ti. Imaginas las caras de alivio de las amigas, las versiones que podrías dar de la historia, lo divertida o patética que puede llegar a ser según los ojos con que la mires, así que decides seguir guardando silencio también. A él, le pones la melodía del grupo llamado Z, los del "I want none of this" de Radiohead. Ya sé que es una lástima no tener recuerdos físicos para poder deshacerte de ellos pero es lo que hay chica. Al final me crees ¿no? ¿ves cómo este chico no te ha dado nada de nada? bueno sí: ¿sus huevos? :-)
Nota del traductor: Mención a los Cds Que Corra el Aire, los cuales la protagonista echa de menos, dato que nos hace entender el grado de taponamiento emocional en el que el personaje se encuentra en estos momentos...)





lunes, 2 de febrero de 2009

Fruta Fresca Vol. I

Cuando paso tiempo sin grabar algo me preocupo. Aunque la causa sean las obligaciones...por poco que sea, necesito siempre tener por el medio esa libretita blanca llena de tachones donde voy apuntando las canciones y su orden. No es la música en sí; es el rato que paso, el silencio que me rodea, las fumadas que me pego...el cortar y pegar....bajar volúmenes y subir otros...Cura y te provoca sentimientos. Tengo unas reglas también....procuro no repetir canciones, no mezclo el Inglés con el Español y no me hace gracia que viejo y nuevo coincidan. Sin embargo, hace unos meses, al escuchar un viejo Cd, cambié de opinión; no puedo hacerlos tan temáticos y tampoco está tan mal mezclar lo viejo con lo nuevo... Echo de menos los Cds "Que corra el aire" así que creo los de Fruta Fresca y, como siempre, no toca ahora...pero te hace bailar. Y claro que está cargadita de mensajes...

*Nota: Éste Cd viene provocado por Don Luís, de Cali, que me hizo sentir una elegante princesa dándome vueltas mientras soltaba y cogía mis manos, a Néstor, que me explicaba cómo podía distinguir una cumbia entre toda aquella música y cómo no? al frutero colombiano, que me demostró su paciencia enseñándome a bailar un ballenato en la pista a la par que nos conocíamos un poquito más.....La noche de los caballeros, así se va a llamar....


Nanai



Intro “Respiración
1. Chambao “Respira
2. Melendi “
Un violinista en el tejado
3. Huecco “
Rumbatón pa mi guerra
4. Bebe “
Ska de la tierra
5. Macaco “
Como el agua cale
6. Ari & Orishas “
Déjate llevar
7. El Barrio “
Enero
8. Amparanoia & Ari “
Juana Kalamidad
9. Ketama “
Agustito
10. Mala Rodríguez “
Nanai
11. Nubla “
Tigresa
12. Sabina “
Cerrado por derribo
13. La Shica “
Asesino
14. Bebe “
Como los olivos
15. Chambao “
Papeles mojados
16. La Shica “
Sol de mi sol
17. Facto Delafe “
El poder del mar
18. Bebe “
Siempre me quedará
Outro”
Respiración



sábado, 3 de enero de 2009

Just for a minute

El día de antes, mientras preparaba el papeleo del viaje de vuelta, me dí cuenta de que me había equivocado en la hora del vuelo, salía algo más tarde de lo que pensaba. No dije a nada en la casa y me alegré al imaginarme por fin con los peques en algún sitio donde pudiera pensar un poco a solas, aunque fuera en el aeropuerto. Les dije que se habían portado muy bien y que les compraría un par de revistas y un libro a ella con una portada super rosa. En las dos horas de viaje en coche, José hablaba conmigo: de su vida allí, de su rutina, de lo bueno del horario y de lo mucho que se querían, unas cuatro veces lo dijo y yo, que aún practicaba mi flema británica le sonreí, pero no le creí.
El día de fin de año, una media hora antes de que acabara, la gente se amontonaba en la cocina, llenando las copas de vino hasta arriba. Yo andaba organizando a los trece niños de la casa para que bailaran en cadena y cambiaran a la de cuatro. Mis amigos discutían en el piso de arriba, otra vez, acaloradamente por nada absolutamente, ¡ah sí!, por el estilo de música, José empezó "la noche" con pachanga, lo cual hizo que la única inglesa alegre allí y todos los pequeños bailaran. El resto se agolpaba en la esquina mirando, con camisas de marca y pose a lo Howards End. Mi amiga, a la que nada le estaba saliendo bien, nos decía de malos modos que cambiáramos a lo que gustaba a todos. Celtas Cortos dejaron de sonar y en su lugar apareció Bing Crosby, el cual abrió un interesantísimo debate sobre las películas como Polly Anne. Los peques se desperdigaron así que me quedé sin trabajo y mientras mis amigos discutían, en Howards End hacían bromas de si en el primer piso estarían bailando o tirándose los muebles a la cabeza. Sus amigos de la infancia se reían y a mí se me encogía el estómago...
Una tarde, en el coche, acabó una frase con una pregunta. No dije nada, así que la repitió. "-¿Me estás preguntando?-" le dije. Mi respuesta no le gustó y pasó dos horas intentando convencerme de lo contrario. Le dije que para hablar en condiciones, ella y yo tendríamos que escaparnos a una isla una semana sin nadie, que no iba a tocar esos temas mientras esquivábamos el famoso "black ice" de la carretera. Me recordó la botella de vino que había comprado para nosotras, para beberla delante del fuego. Le dije que se calmara; conducía demasiado rápido y todavía no se había dado cuenta de que no llevaba las luces puestas. No sé qué botella de las que había allí era la nuestra porque no abrimos ninguna. Se preocupó de tener siempre gente en casa así que todas las conversaciones pudieron volver a ser tranquilas, relajadas e instructivas. He aprendido mucho sobre vocabulario para admirar los "Christmas decorations" en las casas de los demás, ahora tengo caras nuevas para mostrar asombro cuando me explican las libras que se han ahorrado comprando algo, en Neighbours ha vuelto no sé quién después de no sé cuántos años y aprendo a pronunciar de manera perfecta la palabra "inappropiate". La oigo tantas veces y de tantas bocas que creo que ahora parezco nativa...
Me advierten sobre Steph, un chico de trece años que viene a cenar. Su madre por fin ha hecho público que cree que tiene algo en el cerebro. Todos llevan pensándolo años pero es ahora que lo confiesan. De todas maneras, su madre pasa un poco de él. Al parecer, no sabe controlarse, toca mucho y es cansino. También puede hacer daño a los pequeños porque es algo agresivo. Cuando Steph me conoce, me bombardea a preguntas sobre Barcelona y el fútbol. Nos caemos bien y nos hacemos fotos. Me abraza mucho y me enseña un saludo muy cool con las manos. La noche de fin de año, me serví el curry y me senté a su lado. Su madre me dijo que venía enfadado porque quería traer su camiseta del Barça en mi honor. Steph me pregunta si no quiero volver a tener un marido "-¿Para qué? Ya he tenido uno!-" Se ríe y me habla de Kate, una chica de quince años que le gusta. Al parecer, Kate está muy cansada de las relaciones y están en un "break", cuando salga de la crisis saldrá con él. Steph me pregunta por los peques, está algo contrariado porque el peque le toma el pelo descaradamente, a lo spanish supongo. Me dice que no le dejan jugar porque se porta mal, que tiene que estar "calm". Se levanta, se mira en el espejo y me dice si le ha quedado bien el pelo, si se lo ha engominado bien. Le digo que está guapísimo y que me haga un favor, que le toca vigilar por ser el mayor y que sea mi espía con los pequeños, si algo va mal que venga a decírmelo. Vuelve a abrazarme. "-I really like Steph-" le digo a su madre. Ella dice que soy su Ruth Lorenzo, la española que ganó el FactorX inglés. Me veo rodeada de inglesas de voz modulada admirando mi paciencia.
Una noche, mi peque me llamó en voz baja. Hizo que me acercara más y al oído me confesó que le gustaba Katie, la niña de su edad, que por qué no se lo decía por la mañana porque ninguno de los niños quería hacerlo y él quería decirle que la quería. Por la mañana me lo recordó y lo hice, pero le añadí un "In this family, we think that you are a very pretty, sweet girl". El peque se enfadó porque hablé en plural pero también se puso como un tomate. Katie sonrió, ¿cómo le explicas a un niño de siete años que sentir algo puede ser inappropiate en aquel lugar?
Una vez, haciéndome un café, Meryl apareció por allí y pidió otro para Paul, marido de Jeane, la cual no se movió. Me apeteció ser traviesa. Sabía que aquellas tazas ardían en el microondas, sobretodo el asa lo cual no era un problema, adoro las temperaturas altas. Serví el café, añadí la leche y se lo pasé a su mujercita para que se lo llevara."-Careful, cos it's hot...-" . No pudo acabar la frase porque se "quemó" y todas sus amigas la rodearon con grititos, lamentándo el dolor de Jane, la cual colocó el dedo debajo del agua lloriqueando confesando a sus amigas que le había dolido más porque se mordisqueaba la piel de esa zona. Esperé unos minutos mientras me unía al grupo diciendo un "-I'm sorry...I have this thing with my hands, I can handle really hot things and I don't feel how really hot it is." Después me puse la chaqueta y salí al "shed". La verdad es que por dentro disfrutaba la travesura.
"El shed" ha sido el lugar en el que he podido pensar un poco. El agua del cubo donde apagaba el cigarro no se descongeló ni un solo día de los que he estado allí, por mucho sol que le diera, como los de dentro. A veces, asomaba la cabeza y miraba al cielo. Sigo pensando que nunca he visto un cielo de noche como el de Gales, hay miles de estrellas y te sientes más cerca de ellas, tan limpio. Allí sentí que en estos seis años que ellos llevan lejos yo he cambiado mucho y que estoy contenta con lo que soy, como se suele decir, con todas mis virtudes y mis fallos. Que cambié mi vida justo en el momento en el que ésta empezaba a hacer aguas, para evitar todo lo que iba viendo en toda esa gente. Las middle aged crisis, la falta de respeto, la desilusión, las discusiones cada vez más "inappropiates" con sus relamidas y falsas reconciliaciones, la infelicidad al fin y al cabo."-He tardado cinco años en venir a visitaros y podría haber esperado un año más. Si me hubiérais dicho ésto no hubiera venido.-" pero él me dice que las Navidades son así de emocionales allí, pero que se quieren mucho...
Esta noche, al aterrizar, el peque no sabía pronunciar aeropuerto, se le mezclaba con el inglés. Contentos, no han parado de jugar y disfrutar. Sólo por éso, el cielo, respirar otro aire y mi cursillo de ama de casa perfecta ha valido la pena. Al llegar a casa, me he desvelado y he hecho todo lo contrario a lo que tenía preparado. Antes de borrarlos, he vuelto a releer los mails previos a mi visita, desde que ella empezó a mirar vuelos para mí, pasando por las ganas que tenía de verme y acabando por las dos botellas de vino que nos íbamos a beber delante del fuego una noche. Decía que todo estaba muy "Christmasy, frosty and lovely"....frosty, frosty...debería aprender a leer mejor entre líneas.

Frosty : Covered with or as if with frost.


lunes, 8 de diciembre de 2008

Del verbo recordar



Me acuerdo tanto de ti


(Bits and pieces de Ángel Gabilondo)

Es llamativo cómo a veces nos asalta, nos invade, nos inunda, y nos habita la imagen de un gesto, de un movimiento, de una situación. Irrumpe en nosotros una palabra y una mirada; en definitiva, un rostro. Nos acordamos de alguien. Puede ser que con gusto, con alegría, al menos en principio. Pero pronto ese recuerdo es la ratificación de una distancia...
...Si hay recuerdo es porque en algún modo algo o alguien se fueron.
...Echar de menos no es sólo sentir una falta, es constatar que hagamos lo que hagamos cabe la distracción, pero no el olvido.
... Me acuerdo de ti, compartimos una memoria común, y desearía hacer contigo algo que por cordial fuera para ambos memorable. Me acuerdo tanto de ti que, como suele decirse, me desvivo por verte, por oírte, por presentir que quizás a ti te ocurra algo similar. No te aconsejo tanta ansiedad, ni tanta turbación. Preferiría que se te pasara. Es decir, que no nos viéramos. Lo digo por mí....





(Miss you loads....)



jueves, 20 de noviembre de 2008

No es ojo porque tú lo veas

Ésta tarde, durante la conversación, Nicole se ha acercado y ha simulado recogerme el pelo a los lados. Ha mirado a José, su pareja y ha sonreído: "-¿Te acuerdas?-" le ha preguntado. José ha asentido. Le he explicado que quizás es porque me lo he cortado aunque hace poco más de un año que no nos vemos así que tampoco creo que lo note ni que ése sea el motivo.
"-La otra noche, en casa, encendimos el fuego, abrimos una botella de vino y abrimos las cajas de fotos, las de antes, cuando estábamos aquí. Hay una de nosotras dos, pretendiendo subir una montaña, en la que estamos como siempre; tú mirando hacia el cielo y yo hacia la tierra, las dos sonreímos. Solías llevar tu pelo así, me acordé tanto de ti...-". Nos abrazamos y a las dos se nos escapan las lágrimas.Nuestras hijas mayores nos miran riéndose avergonzadas ante la situación, comprobando cuál de las dos madres llora más. Le prometo que, si puedo, iremos a verles en Navidades. Nos medio mentimos y nos decimos que sí, que alomejor nos vemos mañana con el resto de gente que queda por ver así que no nos despedimos para así poder decirnos un "Te veo mañana". La verdad es que ha sido tentador ir porque me pillaba con tiempo y de paso, pero la idea de pasar por otra despedida no me apetecía. Hemos vuelto a prometernos estar en contacto pero ésta vez tiene que ser a su manera; ahora la creo cuando dice que apenas abre su correo: llevo siete meses esperando una respuesta al mail con la pregunta de "-¿Voy a verte este verano?-" Ella jura y perjura toda nerviosa que no lo ha visto. Así que le escribiré largas cartas a mano. ¿Quién sabe? Igual hasta lo tomo como actividad relajante, ésto de pasar la hora de comer sentada en un banco escribiendo es como muy otoñal, escogiendo la música para escribir y así de paso, me ahorro unas horas de las asfixiantes conversaciones durante las poquísimas comidas con compañeros a las que me apunto.
(Martes, 4 de Noviembre del 2008)
Al abrir los ojos el pasado Sábado, lo primero que pasó por mi cabeza fue el recuerdo, lo segundo mis palabras: "-Me voy-". Y en media hora lo hice; con los datos en pantalla la llamé. La desperté con infección de oído, souvenir de España. Me promete toda excitada que abrirá, por fin, su correo y tomará datos del vuelo y la hora. No nos lo creemos. En vez de esa hora y media anual pasaremos siete días con sus siete noches juntas. Una de ésas noches será la última del año, sin uvas ni parafernalia, con un fuego a tierra y toda su gente de ahora. "-It was meant to be...-" me dice, cuando le digo lo barato que me ha salido el billete y el horario tan bueno para el vuelo.
Y es verdad, aunque a veces tenga esos "seconds thoughts" de si he hecho lo correcto. Voy a pasar mucho frío allí pero mire donde mire, haga lo que haga, todo será diferente. No saludaré más que a los amigos de ellos y podré dar paseos interminables por bosques. La verdad es que no veo mejor manera para acabar éste año que Nicole y el Sur de Gales, con sus "rough boys" y sus "-is it?-" al final de cada frase.
(Sábado, 15 de noviembre del 2008)
Está bien cambiar de aires, sobretodo en momentos como los de ahora. Intento echar en cierta manera a alguien de mi vida, en femenino, con su color lila y sus mecheros del EZLN, así que aprovecho los momentos de confusión que ahora nos rodean para poder ir dando pasitos marcha atrás en lo que a cultivo se refiere. Éstos días ando con ésa sensación de ser la única que ve y entiende mi forma de pensar. Tendría que hablar tanto para que me entendieran, tendría que jugar tan sucio que no me queda otro remedio que esperar, porque sé que el tiempo al final me dará la razón. Lo sé porque me encuentro mal; tengo los principios en señal de alerta y ando demasiado revolucionada. Tanto, que dejo que se monte una gran crítica a mi persona en determinados círculos de amigas. No es que esté cómoda pero me buscan ahora para hablar y todavía no he encontrado todos los sinónimos a lo que en realidad quiero decir.
Se me están cayendo al suelo, en especial Ángela, que ha pretendido vivir una vida a través de mis ojos, ocupando mucho mi tiempo. Pensé que era genuina, que estaba llena de complejos y traumas que la hacían llevar siempre un par de capas más de las necesarias; tanto en ropa como en sentimientos pero que pondría más de su parte. Que esa tolerancia por la que tanto mataba la pondría en práctica con los de su alrededor, que sería mejor oyente de lo que es y que en momentos como los de ahora, predicaría con el ejemplo. Pero no, le doy la razón a mi sister en lo de que las más radicales en lo que a femenismo y crítica del macho ibérico se refiere, también son las que, cuando ese macho ibérico aparece, pierden antes todo: el Norte, los principios y las bragas. Y como yo sí que los tengo y las bragas me las quito o me las quitan, voy a dejar que siga pasando el tiempo, que la bola se haga más grande para ver si acabo de encontrar todos los sinónimos y así matar dos pájaros de un tiro; que me escuchen sin levantar muchas ampollas y largarme, para seguir disfrutando de los encuentros, de la caminata a casa con una barra de pan bajo el brazo atravesando la zona más multicultural del barrio, de los seductores saludos del frutero colombiano al cruzarnos, de lo molida que acabo los miércoles después de bailar, de la frenética actividad que me ha entrado por querer organizar toda la música pirata en el disco externo. Me cansé de ellas y se me han caído al suelo. Por idealista quizás, porque las admiraba por su manera de llevar la vida. Pensé que, al ser mayores que yo, algunas de esas regañinas que me caían al mostrar mis sentimientos serían por mi bien, que todavía no sabía llevar muy bien la soledad, que mi entusiasmo por las cosas era algo a controlar en vista del poco o nulo parpadeo que veía en sus caras. En fin, que pueda que tenga muchas taras, pero sí hay algo de lo que sé que puedo jactarme es de la lealtad que profeso a la gente que quiero o comparte mi vida, en éso, ninguna de las dos me han ganado ni lo harán.
Veamos cómo se ve éso desde el otro lado.



lunes, 20 de octubre de 2008

Raks Sharki



Saidi por ejemplo. Uno de los muchos ritmos que vamos aprendiendo en la Academia. Y lo pongo en mayúscula porque no tiene nada que ver con lo que he hecho hasta ahora. Así se lo acabo de decir a Pedro, con el que me he encontrado nada más bajar del autobús. "-No tengo esa magia Pedro, no voy a hacer ningún trabajo emocional pero estoy aprendiendo que era lo que quería-". Supongo que no puedo tenerlo todo. Mi rollo es más de trabajar la autoestima, del pudor, éso de ir descubriéndote y que te guste lo que ves. ¿Lo bueno? que trabajas con música árabe de verdad, la de orquesta, aprendes a moverte según el instrumento que suena, entiendes porque son tan condenadamente largas; tienen todo un cuerpo estas piezas: intro para la entrada de la bailarina, ritmos para diferentes movimientos y un final. Aunque lo que escuche sea más fusionado, los clásicos siguen siendo las piezas más bonitas.
Ya no es como antes, que todo se aprendía de manera lenta y se celebraba el que te saliera un paso, las chicas son más jóvenes y casi toda monísimas. Las que no, las más patosas, están llenas de complejos, son algo difíciles de tratar y acaban haciendo el payasete delante del espejo. Los pasos se complican y te rodea la perfección. Supongo que como todo, hay que conocer a fondo la técnica y después darle tu toque. Por éso y por algunas cosas más declino la oportunidad de dar clases a nivel de principiante allí. Tendría todo un grupo, coreografía a crear y ensayar y festival de fin de curso, demasiado estrés. Además, como le digo a la profe, no creo que cumpla con el perfil de su escuela"-Es que mi rollo es más místico-" le susurro mientras nos cambiamos Ella dice que mejor, que así hay variedad en la escuela"- así todas tenemos nuestro rollo y si tú tienes que ser la freaky pues nada, !variedad¡-". Ha intimado mucho conmigo así que le permito el comentario pero cala hondo y me hace pensar. Gracias a ella entro un poco más a este mundo; invitaciones a presentaciones de revistas del género, música nueva, mailings lists de todo tipo de eventos, concursos, cástings y mamoneo. Casi nunca puedo asistir pero bueno, está bien ver todo el mundo subterráneo que ésto mueve.
Veamos; concursos, de todo tipo de niveles ¿para qué? por qué quiero ganar un premio por bailar mejor que otra? o ¿tener que ver cómo felicitan a alguien sólo porque ha bailado mejor que yo?, ésto se carga mi teoría de descubrir nuestra parte más sensual y trabajar la autoestima. Dispara el ego, tal y como me advertía Quima. Una cosa es ser profesional, hacer tus bolos y cobrar por ello y otra competir por ser mejor que... O un cásting, por ejemplo el de acompañar a un grupo en alguna actuación. En la letra pequeña, entre las que se supone contratan, otra agresión a mi teoría: perder kilos, cinco. Díle tú a una mujer a la que todavía lucha con algún que otro kilo ganados durante un embarazo o a la que todavía no acepta su barriga estríada o fofa que, a pesar de que adora la danza y baila muy bien, tiene que perder cinco kilos para bailar en público. Además, todo ésto es relativamente nuevo aquí. Hay muchísimas chicas pero no tanta experiencia. Ésto se traduce en tener que trabajar y mucho para aparentar (que no tener) el nivel que se espera de ti.
No es la primera vez que la profe me anima a colocarme en el grupo superior, cree que podría combinar los dos, pero again, demasiado trabajo y perfección. ¿Qué más da que pueda? No lo haría con soltura, prefiero corregir los vicios que traigo de fuera por haber aprendido algunos pasos a trancas y barrancas, no por Quima; sigo pensando que si no la hubiera tenido a ella para la base, hubiera tardado más en enamorarme de ésta danza. Además está el tema del velo, con el que no consigo hacer migas del todo. Supongo que al ser un elemento nuevo y yo tan exigente no acabamos de cuajar, así que digo que no me gusta mucho aunque reconozco que me gusta verlo ondear.
Como profe, una bailarina profesional, completamente entregada a éste mundo, explica muy bien y baila mejor, de estilo más bien folclórico y conocedora de todo tipo de ritmos e instrumentos. Ésto es nuevo para mí, lo de parar la canción e intentar reconocer el ritmo. En casa tengo una libreta con los pasos que se le pueden aplicar pero delante del espejo apenas recuerdo ninguno. Ahora encajan los pasos con la melodía que suena y se enlazan de manera suave, supongo que empiezo a tener el anhelado equilibrio que una vez tuve con ella. De fichaje Begoña, la chica con la que vuelvo en el último autobús del día. Es muy sencilla en apariencia, discreta y elegante bailando, esta semana nos intercambiamos los móviles y la que viene nos llevamos material. Dice que, de tan en tan, hacen alguna salida a Barcelona a restaurantes donde hay espectáculos de danza, que me irá avisando. La verdad es que vivirlo así me apetece más que tener que perder o ganar cinco kilos o tener un número de concursante colgando del ombligo.


"Extractos del Código Ético Shalima Mattar"
(dossier repartido en el Módulo de Profesoras realizado este Verano)
- La dedicación a la enseñanza deber ser direccionada para el conocimiento de sus alumnas, y no como instrumento de vanidad personal para la promoción de la profesora.
- La profesora debe ejercer su trabajo libre de toda discriminación, respetando a sus alumnas, independientemente de características físicas, edad, religión o clase social, recordando que esta es una actividad que está direccionada al bienestar y equilibrio físico, mental y emocional. Por lo tanto, no pueden ser exigidos patrones estéticos.
- Para dar clases es considerado satisfactorio un período mínimo de 4 años, con conocimiento de anatomía para realizar un correcto trabajo corporal.
- La profesora no debe estimular competitividad negativa entre sus alumnas o con otros grupos.
- Tener conciencia de que cada profesional posee un estilo propio que la diferencia y, así saber apreciar y admirar, con la debida humildad, todas las variadas formas de expresar un mismo arte.
En fin, creo que voy a comprarme un velo en condiciones para ir practicando el molino con los brazos y conseguir dar más de tres vueltas sin perder el equilibrio mientras todo sigue girando a mi alrededor...